Carta a Henrique Capriles Radonski

Turmero, 23 de marzo de 2016

Señor:
Henrique Capriles Radonski
Presente.-

Tuve la oportunidad de leer su artículo «El cambio depende de ti, de todos», que apareciera publicado el 20 de este mes y en el cual, entre otras cosas, analiza las diversas formas de poner fin al régimen presidido por Nicolás Maduro.

Al examinar la renuncia de Maduro y el «tema de la partida de nacimiento», hace afirmaciones que van desde lo sesgado hasta lo falso y en vez de apreciar esas propuestas de honorables y comprobados opositores, las presenta como paridas por atolondrados novicios en busca de reconocimiento público.

Resulta infantil tratar la renuncia como volitiva, como un acto propio de la voluntad del gobernante e independiente del esfuerzo popular. La historia está llena de episodios en que la movilización del pueblo,

valiente y sostenida, ha hecho renunciar o huir a sus tiranos o cambiado regímenes oprobiosos por gobiernos liberales. Lech Walessa y Nelson Mandela no hubiesen obtenido protagonismo universal entre «bailantas» y marchas sin propósito definido, como las ocurridas en nuestro País. Todas, absolutamente todas las renuncias de los gobernantes han estado precedidas por situaciones políticas que les cerraron todas las demás puertas; renuncian o huyen, como Pérez Jiménez, para salvar el pescuezo que tiene la mala costumbre de no retoñar.

A su pregunta de que si a Maduro «¿le será difícil conseguir una partida de nacimiento venezolana?», a la cual se responde usted mismo con un «por supuesto que no», voy a contradecirlo de plano: por supuesto que sí. Veamos:

Los documentos que emiten las prefecturas municipales a solicitud de parte interesada y que llamamos «Partida de Nacimiento», son más o menos del tenor siguiente: «:::::::: Secretario de la Prefectura del Municipio ::::, CERTIFICA que en el Libro de Registro Civil de Nacimientos, llevado por este Despacho durante el año ::::, bajo el N° ::::, folio :::, se haya inserta una partida que dice: ::::::::::.- ::::::::::::, Jefe Civil del Distrito ::::»

Así pues, la partida de nacimiento de cualquier ciudadano corre inserta en el Libro de Registro Civil de Nacimientos y su adulteración es fácilmente demostrable. Desde el punto de vista técnico es muy simple determinar la autenticidad de una pieza de papel existente en un cuaderno; cada una de sus páginas formará parte de un conjunto de 2, 4, 8,16 o sucesivos múltiplos de 2, (llamados cuadernillos o plegados), por exigencias de una correcta encuadernación. En cuadernos para asentar actas, la existencia de cuadernillos de menos de 8 páginas sería muy rara, pues complicaría innecesariamente la encuadernación. Encontrar algo así en un cuaderno sometido a dudas, sería la primera señal de que  ha sido manipulado. Insertar una o varias páginas en un cuaderno de éstos, implica hacerlo con 8, 16, 24 o más, si no se quiere evidenciar adrede la falsificación.

La calidad del papel y la estructura de su fibra deberán ser idénticas al del resto del cuaderno; esto implica peso, color, fibra y antigüedad. Tal similitud no es nada fácil de lograr, por no decir imposible, y un peritaje sencillo desvelaría cualquier fraude. Su «por supuesto que no» parece ser producto de confundir la partida (asentada en el Libro de Registro Civil de Nacimientos) con la copia certificada de ella que emite la autoridad civil.

Su franca adhesión al Revocatorio por estar «convencido de que es el Revocatorio el que nos va a dar el cambio de Gobierno, porque el Gobierno no le tiene miedo a lo que digamos los líderes de la Unidad, ni le tiene miedo a fabricar una partida de nacimiento, pero si le tiene miedo a lo que diga el pueblo, y el Referendo Revocatorio lo solicita, activa y convoca el pueblo. El pueblo convoca y el pueblo revoca, y eso es algo que el gobierno no puede permitirse, por eso se aferran (sic) al poder utilizando cualquier artimaña para ello.», nos parece contradictoria, cuando usted mismo afirma que el «El CNE ha empezado un proceso de mareo, como diríamos coloquialmente, para no agilizar el proceso Revocatorio.»

Me toca ahora preguntarle: ¿Por qué si considera que el CNE es un Organismo parcializado, propugna que le entreguemos la salida de Maduro a su dictamen? ¿Qué tan difícil le puede resultar a Tibisay decretar la no revocación del revocable, como antes declarara ganadores a evidentes perdedores?

Venezuela está urgida de verdades y de honestidad intelectual. Es hora de que todos –sin excepción– pongamos los intereses del País por encima de los grupales o personales, pues solo así podremos recuperar la libertad perdida.

Atentamente,

Dulce María Tosta

P.D.: Le deseo la pronta y completa recuperación de su salud.

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@DulceMTostaR
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