Diciembre, último mes del año y añorado por todos; principalmente por los niños en casi todo el mundo, por los regalos que en esta fecha ellos reciben, algunos gozan del privilegio de que se los traiga el Niño Jesús, pero otros por motivos de tiempo y distancia es imposible que les llegue, pero estoy segura que todos esos niños que no tuvieron suerte en ese año la podrán tener en el siguiente, aunque hay a los que lamentablemente jamás, por una causa u otra les ha llegado regalo alguno.

Desde mediados de año, ya comenzamos a planificar lo que quisiéramos hacer o tener para Navidad, contando claro está, con las ganancias extras que muchos disfrutamos para esta fecha.

Desde noviembre comenzamos los preparativos, entre algunas cosas a pintar, a enviar a tapizar muebles o comprarlos, si es el caso; la famosa limpieza profunda, donde sacamos todo y le echamos jabón y agua a la casa, hay quienes por sus creencias usan jabón azul, canela, azúcar y hasta la tradicional mandarina, eso para sacar las cosas malas y atraer la buena suerte al hogar, hay quienes encienden incienso y cuando ya está todo eso listo montan el pesebre o el nacimiento con sus figuras alusivas al nacimiento del Niño Jesús y todo lo que le acompaña; hay quienes también ponen el árbol de Navidad con sus adornos. Pesebre y árbol llevan luces blancas o de colores, para darles vida y luz. Por lo general, la tradición es comprar algún adorno nuevo cada año, en algunos pesebres lanzan monedas y con ellas, que se guardan para el siguiente año, se compran casitas o algún animalito, dicen que es para la suerte.

Por lo general es el mes de los estrenos y especialmente de comprar la ropa amarilla para la suerte el último día del año.

Los que cocinamos nos preparamos para la elaboración de las tradicionales hallacas y bollos, el pernil, el pavo, el pan de jamón, la ensalada de gallina, el dulce de lechosa y cabello de ángel; entre otros, entonces comenzamos a buscar donde encontrar los ingredientes más frescos y económicos; es una verdadera fiesta donde muchas familias y amigos se reúnen para ello.

Desde octubre y noviembre comenzamos a escuchar las gaitas y parrandas, que son el ritmo tradicional y original en Navidad y que se usa en diciembre para amenizar las fiestas y reuniones familiares.

Diciembre, mes de reflexión, de reconciliación, de sentimientos a flor de piel, de recuerdos y nostalgias por los que ya están ausentes físicamente, aunque muy presentes en nuestros corazones.

En Venezuela estamos pasando por momentos muy difíciles y debemos aprovechar la ocasión para incluir en nuestras oraciones y peticiones al Niño Jesús, la solución a los problemas que enfrentamos y que de alguna manera guíe e ilumine a nuestros gobernantes en la conducción del país y en la toma acertada de decisiones.
 

DULCE MARÍA TOSTA |  EL UNIVERSAL
sábado 21 de noviembre de 2009  04:23 PM

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Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/091121/diciembre

 

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