La identidad es nuestro YO y nos acompaña por siempre desde nuestro nacimiento. Es como una especie de imagen compleja de nosotros mismos y es la que nos permite actuar lógicamente, según lo que deseamos y pensamos; que, junto a la razón, permite al ser humano interactuar con otras personas dentro del medio donde se desenvuelven.

La identidad se forma en cada individuo según el contexto sociocultural donde se desarrolle, también se conforma a partir de la interacción que pudieran tener las personas con el medio y su funcionamiento particular, formándose entre ellos una dedicada constancia que guía la figura de la identidad hacia una dirección determinada y de esta manera es posible que el ser humano sea fácil de notar, que mas allá de lo que él es, forma parte de un algo mayor fuera de sí mismo. También podemos decir que la identidad es la búsqueda interna por encontrar un sentido a la vida, lo cual se refleja durante la adolescencia, pudiendo repetirse en la edad adulta; por eso para alcanzar un adecuado nivel de autoestima, debemos descubrir nuestra propia identidad. Existen infinidad de identidades: cultural, social, nacional, sexual, corporativa, entre otras.

Igualmente las naciones tienen su propia identidad, lo que las diferencian de otras, tales como los colores de su bandera, escudo nacional, himno, costumbres, folklore, lugares y estructuras históricas, montañas y ríos. La identidad de un pueblo también está dada por lo que un ciudadano reconoce a otro como miembro de su comunidad y reconoce todo lo que le rodea como parte de su vida misma.

Venezuela en los últimos 10 años ha sido objeto por el gobierno de turno, de cambios en los nombres de algunos espacios históricos, montañas, ríos e inclusive cambios en la bandera y su escudo.

Podemos mencionar algunos, tales como: se agregó la palabra “Bolivariana” al nombre del país y a todas las instituciones públicas e inclusive a los ministerios se les cambió su nomenclatura o forma de llamarlos. El presidente ordenó, que por una deuda histórica con las provincias con las que fundó la nación, se le agregara una estrella a la Bandera Nacional; también el escudo sufrió cambios en la posición del caballo, que ahora mira hacia la izquierda. Se han cambiado fechas célebres, entre ellas, el día de la Bandera que antes se celebraba el 12 de marzo y ahora por órdenes del ejecutivo se celebra el 03 de agosto; el 12 de octubre que siempre se celebraba como “Día de la Raza”, a partir del año 2005, se decretó como “Día de la Resistencia indígena”. También fue bautizado el fallido Golpe Militar del 04 de febrero de 1992, como “Día de la Dignidad Nacional” y conmemoran otras fechas donde se intentó romper el hilo constitucional, tales como el 27 de febrero de 1989 y el 27 de noviembre de 1992, donde lamentablemente muchas personas perdieron la vida y otras resultaron heridas. Y así, objetos, entidades y organismos han sido objeto de cambios, que de una manera u otra afectan nuestra identidad.

Nos preguntamos ¿Cuál es el objetivo de estos cambios? ¿Qué se busca con ellos? Sin duda, modificar nuestra identidad, cambiar nuestro propio YO. Solo está de parte de cada uno de nosotros mantener viva en las nuevas generaciones nuestra verdadera identidad, no podemos permitir que borren de nosotros nuestras raíces.

Escrito por: Dulce María Tosta
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
25/12/2010

Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/101225/nuestra-identidad

Volver

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar