Turmero, 5 de septiembre de 2015

 

Compatriota:
María Corina Machado
Presente.-

 

Estimada María Corina:

                                   tuve el honor de conocerte en mi pueblo, Turmero, cuando nos visitaste el domingo 16 de octubre de 2011; lamentablemente, en esa ocasión fuimos víctimas de una violenta agresión por parte de círculos bolivarianos que no representaban ni representan el sentir del pueblo turmereño.

                                   Aun antes de ese infausto suceso, he seguido con simpatía e interés tu carrera política, durante la cual has derrochado valor, capacidad, amor a tu tierra y deseos apasionados de servirla. Esa es la María Corina que yo pienso que es y que muchos esperamos que sea; tu accionar nos dirá qué tan cerca estamos de la verdad, si encarnarás una esperanza para esta sufrida Venezuela o un número más en la larga lista de sus decepciones.

                                   Sería insincera si no manifestara mi desconcierto por tu adhesión a la MUD (a la cual prefiero llamar la Mesa o, simplemente, la M, por su ausencia de unidad y democracia), dado que, junto con el movimiento estudiantil, has sido su víctima predilecta. No viene al caso listar las múltiples agresiones de que has sido objeto, pues resultaría absurdo y fastidioso que pretendiera contarte un fragmento de tu propia vida; me limitaré a manifestarte mi percepción del acontecer político, que no es otra que la que puede tener cualquier ciudadano común, habitante de un pueblo de provincia.

                                   Estamos viviendo en una Venezuela que hace un tiempo no tendría cupo ni en nuestras más espantosas pesadillas: inseguridad, escasez, carestía, desilusión y angustia constituyen, en su conjunto, la identificación de nuestro presente. Casi por instinto de supervivencia, el venezolano busca soluciones, con tan creciente angustia que lo hace fácil víctima de los aventureros de la política, siempre apostados en la esquina por donde estima que pasará la víctima.

                                   Los habitantes de esta tierra sentimos que los fantasmas de la inseguridad y el hambre nos están pisando los talones y en nuestra desesperada huida no advertimos que hay un depredador apostado en la boca del caño: la falsa, cruel e insensata oposición. Falsa por engañosa, fingida, simulada y demás sinónimos; cruel, por hacer del sufrimiento ajeno un medio para aumentar su cuota de poder; insensata, por no percibir que su conducta pone en peligro nuestra viabilidad como País moderno.

                                   No voy a cansarte a ti ni a quienes me lean con una larga lista de agravios a la democracia cometidos por la MUD; es suficiente mencionar uno solo que por su vesania hace palidecer a todos los demás: la negativa a realizar elecciones primarias universales aduciendo falsas razones, como la falta de dinero o el temor a que el régimen las saboteara o torciera. Con esa decisión cupular la MUD perdió la «D», pues la  «U» ya había encontrado triste sepultura en las luchas intestinas y en la ausencia de propósitos comunes que tu bien conoces.

                                   ¿Qué hace María Corina en una Mesa cuya gestión por el País es percibida negativamente por el 57,3% y positivamente solo por el 33,3% de la ciudadanía (Encuesta Datanálisis julio-agosto)? ¿Acaso cualquier ciudadano común es capaz de percibir la realidad con mayor precisión que sus líderes fundamentales? ¿Qué secretos inasibles para el «hombre de a pie» determinan las grandes decisiones?

                                   La negación de primarias universales nos hizo entender que la M adolece de estadistas y le sobran políticos de medio pelo; ello quedó claramente demostrado cuando antepusieron los intereses de AD, PJ y UNT a los del País; el odioso «dedo» echó a un lado el derecho de la gente a elegir a sus candidatos y, a la vez que dejó por fuera a los independientes, nos llenó el tarjetón de fichas de partido, casi todas desconocidas en las circunscripciones electorales y algunas francamente repudiadas.

                                    La campaña populista de la M está creando falsas expectativas por un lado y temores fundamentados por el otro. Los candidatos ofrecen soluciones que están alejadas de las competencias de la Asamblea Nacional y de sus miembros, pero se cuidan mucho de manifestar los graves peligros a que estaremos sometidos en la madrugada del 7D, cuando llegue la hora de las definiciones y la tentación de los negociados.

                                   De ti, andariega incansable, esperamos que digas la verdad, que ofrezcas a la gente una visión sin sesgos de nuestra realidad política, recordando permanentemente el aserto de Thomas Jefferson: «El hombre que no teme a las verdades, nada debe temer de las mentiras».

Afectuosamente,

Dulce María Tosta
C.I. V-8.576.298

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@DulceMTostaR

www.dulcemariatosta.com

 

 

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