Entre atropello y atropellos continuamos viviendo en Venezuela; el lunes pasado tuve que ir muy temprano al banco y me encontré, entre otras cosas, con una gran cola que comenzaba desde la puerta y llegaba a la otra esquina de la manzana, además, llovía. La gran mayoría de personas que estaban en esa cola eran los abuelitos, para cobrar sus pensiones. ¡Qué tristeza!, es evidente que aún no le han solucionado el problema a nuestra gente de la tercera edad, hombres y mujeres, quienes solo disponen de ese dinerito para cubrir sus necesidades más apremiantes, luego de toda una vida de trabajo. Otros tienen el privilegio de contar con sus familias, de mejores recursos económicos, para subsistir y quizás no se vean obligados a mantenerse bajo la lluvia o un sol inclemente para efectuar el retiro. La situación no ha cambiado desde que escribí sobre el tema de los pensionados el año pasado, por el contrario, ha empeorado.

También estuve, ese mismo día, acompañando a mi hermana en algunas diligencias, entre ellas, la de reponer su chequera, que ya había buscado infructuosamente en varias agencias bancarias de Caracas. Luego de recorrer varias oficinas en Aragua, al fin la encontramos en una situada en Maracay. Por cierto, la dispensadora tuvo problemas para expedir la chequera; nos comentó la joven operadora de la máquina, que tenia problemas con la misma. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esto? Tener que zanquear de oficina en oficina bancaria, para buscar una chequera, o de cajero en cajero para retirar nuestro dinero, así mismo, como lo escribo "nuestro" y de nadie más, lo que nos hemos ganado con el esfuerzo diario. También tengo conocimiento de que, en algún momento, en las agencias bancarias no abren cuentas de ahorro o reponen libretas a los ahorristas, en este último caso, bajo el argumento de que no tienen material para ello. ¡Qué horror!, es muy inquietante para nosotros observar cómo han desmejorado los servicios, en la mayoría de las entidades bancarias, que hace algunos años eran eficientes y, en vez de mejorar, vamos para atrás como el cangrejo.

Con el tiempo, para los usuarios, se han hecho engorrosas las operaciones bancarias, en algunos casos es la falta de personal que atienda las taquillas y, en otros, a pesar de que está el personal completo atendiendo, se arman grandes colas debido al volumen de clientes; ahora cualquier operación bancaria se convierte en una verdadera odisea.

Veo con mucha preocupación que el más afectado, con todo este carnaval de pésimos servicios, es el PUEBLO, el SOBERANO, a quien las instituciones nos deben servir con eficiencia. Entonces, ¿qué pasa?, ¿por qué nos atropellan?

Hemos sido, en la mayoría, personas pacientes y educadas; con resignación y, a veces, en forma exagerada, hemos sido complacientes, recibiendo a cambio, en muchos casos, una pésima atención.

Por ello, les hago un llamado a todas aquellas personas, que de una u otra forma, prestan un servicio a la comunidad y tienen que tratar directamente con el público, para que consideren y valoren a quienes estamos del otro lado del mostrador, para que nosotros, los de este lado, correspondamos con la misma consideración y paciencia.

DULCE MARÍA TOSTA |  EL UNIVERSAL
sábado 24 de julio de 2010  01:05 PM
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Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/100724/entre-atropello-y-atropellos

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