Agenda  //  Dulce María Tosta

La acción para salir del régimen que nos agobia y recuperar la libertad, requiere de una agenda clara y pública que refleje el sentir de la ciudadanía y no el interés de grupos o partidos. Hasta el momento, han sido las organizaciones políticas quienes fijaron el derrotero, pero la sociedad venezolana es mucho más que ellas y está organizada en infinidad de estructuras que, en su conjunto, expresan el sentir nacional.

Más del ochenta por ciento de la población quiere cambiar de rumbo, reencontrarse con la prosperidad y la movilidad social que fueran estandartes de la Venezuela de ayer, pero infinidad de errores y despropósitos de la oposición han sido la bitadura del régimen, su aliento vital, solo contradicha por las propias torpezas gubernamentales, al punto de montar el curioso caso de un régimen que hace de todo para caerse y una oposición que no pierde oportunidad para impedirlo.

El País es mucho más que su estamento político; los hombres que mueven la agricultura, la industria y el comercio son los que producen la riqueza, los que hacen que su Producto Interno Bruto (PIB) se expanda o reduzca y, en definitiva, marcan el tamaño de la prosperidad.

Si queremos despertar de esta larga pesadilla, es menester que las fuerzas que se oponen sinceramente al socialismo del siglo XXI, se sienten alrededor de la misma mesa y propongan un plan concreto de País, con consideraciones de orden económico, político y social que le expongan al colectivo, no solamente el camino para salir de la dictadura, sino también lo que haremos una vez logrado ese objetivo fundamental.

Es indispensable apuntar algo, antes de entrar en otras consideraciones: proponer elecciones con Maduro en Miraflores y Tibisay en el CNE, es un acto de absoluta irresponsabilidad y una muestra del carácter burocrático de nuestros partidos, quienes alegan como necesidad de ganar espacios lo que no es otra cosa que la procura de empleo para sus activistas.

En el plano político es prioritario fortalecer la democracia y hacer verdad tangible que la soberanía reside en el pueblo. El ciudadano debe convertirse en elector y no en simple votante por candidatos elegidos por otros; todos los cargos de elección popular, desde el de Presidente de la República hasta el de Concejal, deben ser sometidos a elecciones primarias, de manera tal que haya un vínculo entre el elector y el elegido y no simplemente entre el cacique político y el favorecido.

Es menester eliminarle al CNE su carácter de poder electoral y devolver ese poder a la ciudadanía; plasmar la no reelección absoluta y desechar la votación electrónica, que permite fraudes de incalculables dimensiones.

En lo económico, se debe atender a la pronta recuperación de nuestra agricultura y de la industria petrolera, abriéndose esta última urbi et orbi, ajena a nacionalismos trasnochados y populismos absurdos; la explotación de nuestras bellezas naturales mediante el turismo; la eliminación de la inamovilidad laboral y una vigorosa política de empleo y trasiego de empleos improductivos en las nóminas del Estado a productivos en la empresa privada.

El proceso de recuperación del País será muy duro y posiblemente traumático; será preciso recuperar los valores republicanos, atacar el hambre, y hacer posible que los más pobres puedan acceder a los insumos básicos sin que ello signifique regalo, que empodera a quien lo da y envilece a quien lo recibe.

Todos debemos participar en un plan de acción para recuperar nuestra Venezuela. Hay que actuar de manera tal que desaparezca de la mente de las grandes mayorías la creencia de que son espectadoras de un pleito entre políticos y de su eterno afán de arrimar las brasas para su sardina.

Es preciso insuflar a todos el espíritu de la unidad nacional; pero no la unidad como slogan de campaña o monograma de una determinada tendencia política. La unidad que hoy se requiere es la de sentirnos hermanos, hijos de la misma Patria, paridos por una madre común, con un destino colectivo y con una impostergable e ineludible obligación que cumplir: luchar a brazo partido para no convertirnos en apátridas.

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8 de abril de 2017

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Comentarios   

0 #3 Carlos Asuaje S 07-07-2017 20:51
Lo de las primarias para los cargos de elección popular es fundamental. Sin primarias no hay democracia.
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+1 #2 Dulce Tosta 11-04-2017 11:08
Cito a Juan Luis Pérez Mart:
De acuerdo con respecto a tus puntos de vista, sin embargo la idea no es hacer ver mal a la oposición.
Al comienzo eso es lo que parece.

Salir de ésta dictadura es prioridad, después nos arreglamos con los partidos políticos.


En tu comentario subyace la idea de que los partidos políticos no tienen secuestrada la democracia; estoy de acuerdo contigo.
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0 #1 Juan Luis Pérez Mart 10-04-2017 13:19
De acuerdo con respecto a tus puntos de vista, sin embargo la idea no es hacer ver mal a la oposición.
Al comienzo eso es lo que parece.

Salir de ésta dictadura es prioridad, después nos arreglamos con los partidos políticos.
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