Olvido es una palabra poseedora de muchas acepciones: es triste, melancólica, romántica, dudosa y al mismo tiempo, pesarosa, tenebrosa, traicionera, demoledora, estremecedora e imperdonable, que puede salvarte y puede perderte y es el destino final de todo lo que existe.
En este sentido, podemos destacar que existe el olvido existencial, en el cual las personas no cabales, lo cultivan sin darse cuenta del daño que ocasionan no solo a si mismos, sino a todo el entorno que les rodea.
El olvido es la expresión que encierra multiplicidad de connotaciones, podemos ejemplarizar las siguientes:
el olvido insólito: cuando se deja a un bebé en el auto, mientras se realizan las compras y al regresar, éste ha sido raptado; cuando por olvido dejan al bebé en el auto y cuando regresan, el bebé está muerto; igual caso espantoso ha sucedido con mascotas que, olvidados por sus dueños, han permanecido encerrados en los coches y mueren por asfixia. (Muchos de estos casos han sido publicitados en la prensa mundial).
Olvido involuntario: perder llaves, paraguas, documentos, dinero, celulares, carteras… son corrientes estos olvidos.
Olvido triste: no recordar un nombre, una fecha importante ni números telefónicos, fingir no ser tú mismo ante los demás.
Olvido romántico: no decir a tiempo: te amo, no convertir en realidad tus sueños, olvidar su risa, sus ojos, sus abrazos, sus besos y olvidar a la gente que te quiere y te necesita.
Olvido melancólico: olvidarse de sí mismo, olvidar el pasado, olvidar su historia y dejar pasar el tiempo sin decidirse a nada, olvidar la búsqueda de la felicidad.
Olvido dudoso, cuando por indecisión, se olvida la hora de la cita, sea cual fuere el objeto de la misma, cumpleaños, aniversarios de bodas, citas de trabajo, entrevistas, etc.
Olvido pesaroso: Olvidar a Dios y los mandamientos de la Ley de Dios.
Olvido tenebroso: Cuando por maldad, se auto- olvida una causa que puede ser importante para quien espera una respuesta a su caso.
Olvido traicionero: cuando por envidia, se domina el sentimiento.
Olvido demoledor: cuando por intrigas o por conveniencia, se obvia decir la verdad en cualquier situación.
Olvido terrible: el ocasionado por enfermedad, cuando se deja de administrar los medicamentos indicados.
Olvido culposo: Cuando se abandona a los niños en los orfanatos, a los ancianos en los geriátricos o a los familiares que por alguna u otra razón, son separados de sus seres queridos, para buscar otros horizontes allende los mares y simplemente se olvidan.
Igualmente sucede con los seres queridos que se nos han adelantado en el viaje sin regreso, cuyas tumbas o nichos permanecen en los cementerios, en completo estado de abandono…
Olvido cómplice: Es el olvido al cual someten a los secuestrados en cualquier parte del mundo, especialmente en Venezuela y en la selva colombiana por las FARC, así como a los presos, políticos o no, culpables o inocentes pero que a menudo, son olvidadas sus causas.
Olvido doloroso: El que a conciencia y generalmente practicamos, es el olvido al cual sometemos a los niños de la guerra, la soledad de esos niños que quedan sin padres y sobre todo a los niños que mueren de inanición en todas partes del mundo sobre todo en el Continente africano. Y me pregunto ¿Si existen países en los cuales los gobiernos derrochan el dinero en bagatelas, proposiciones bélicas que no conducen a nada, compras mil millonarias de desechos y chatarras en desuso, para amedrentar al pueblo, así como la ostentación personal de estos gobernantes y acólitos, no podrían hacer campaña para solucionar los casos de esos niños del mundo, que mueren por no poder vivir (aunque quisieran) a causa de la hambruna ampliamente conocida, que los consumen y destruyen sin remedio y me refiero a todos los gobernantes del mundo.
Así como a todos aquellos que hacen gala de ostentación y riqueza, exhibiendo joyas, coches y atuendos de valor incalculable, no podrían apartar una mínima cantidad para esos niños que mueren por falta de cuidados, atención y alimentación adecuada?
Hay un campo olvidado ex profeso por propios y extraños como es el caso de la droga, donde la juventud se pierde en un mundo de inconsecuencias insólitas. ¿Quien ayuda a estos seres, que deambulan extraviados por las calles del país? Mientras tanto el ilegítimo gobernante, hace gala de sus consumos públicamente a través de kilométricas cadenas odiosas y tediosas, en las cuales se complace en relatar pasajes de su vida que a nadie le interesa saberlas, donde se permite toda clase de insultos y obscenidades y en las que promueve olímpicamente el consumo de las drogas.
Olvido imperdonable: cuando los gobernantes, haciendo caso omiso de las necesidades y apuros de su pueblo, lo fustigan con mentiras, traiciones, cobardías, engaños, negligencia, corrupción, inmoralidad, delincuencia, acechanzas, crímenes, irrespeto a los derechos fundamentales del ser humano, demostraciones de poderes ilegítimos, por el mero hecho de la ambición de poder, mientras el pueblo sufre hambre, inseguridad, pobreza, desempleo, injusticias, delincuencia, desmembramiento de familias enteras por los viles asesinatos de sus seres queridos, actos que quedan en la sombra de la impunidad, por la incompetencia de los gobernantes de turno.
Olvido estremecedor: cuando el pueblo olvida las ofensas y las iniquidades de esos gobernantes. En este punto es importante recordar los infaustos sucesos que han estremecido y empañado nuestra felicidad enlutando nuestra vida y nuestro país, momento idóneo para reactivar una sencilla sentencia:
 
PROHIBIDO OLVIDAR!
¿Hasta cuándo se podrá continuar con esta sarta de olvidos?
Llegará el día en el cual la razón se imponga a la sinrazón?
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 Caracas, 21 de julio de 2009
 

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