“Que Mario Briceño Iragorry regaló el 19 de Diciembre de 1927, en un acto de lisonja al Dictador Juan Vicente Gómez, la mesa donde El Libertador firmó la Proclama de Guerra a Muerte, como lo denuncia el francés Francis Benet en su Obra Guía General de Venezuela, publicada en 1929. Hecho que puede considerarse como traición a la Patria por atentar centra el Patrimonio Histórico”. Así reza en alguno de sus “considerandos” el decreto número 277 emanado de la gobernación del Estado Trujillo, en manos del Gobernador Hugo Cabezas.
Por supuesto esto es un acto autónomo del Gobernador, que creo perfectamente legal pero irrespetuoso hacia la opinión pública. A través de ese decreto “Dado, firmado, sellado y refrendado, en el despacho del Poder Ejecutivo del Estado Trujillo, a los Treinta (30) días del mes de Julio del 2009, Año 199º de la Independencia y 150º de la Federación y 11º de la Revolución Bolivariana” se cambia el nombre de la Biblioteca Pública Central de la capital de Trujillo que hasta ese momento era Don Mario Briceño Iragorry por el del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño.
No es mi interés discutir los méritos y desméritos de uno u otro personaje que sin dudas lo tuvieron. Quiero aludir al citado decreto, el cual merece observaciones críticas con relación a la forma en que fue redactado. Leamos: (Considerando) Que Mario Briceño Iragorry fue Director de Política y por ende de la terrorífica represiva policía política: La Sagrada del Dictador Juan Vicente Gómez, policía terrorista que violó los derechos humanos del pueblo venezolano, principalmente de los estudiantes y que utilizó en las cárceles los cepos, grilletes y grillos para aniquilar millones (subrayado mío) de vidas. Así como defensor de la Leyenda Dorada.
¿Millones de muertos? ¿Quién asesoró al Gobernador para escribir esta absurda aseveración? Millones de muertos hubo en el Holocausto de los Judíos, en las guerras mundiales pero ¿Millones de muertos en la época de Gómez? Yo creo que más muertos ha causado la delincuencia desenfrenada que nos aterroriza día a día que el gobierno de Gómez. La guerra de independencia dejó 800 mil muertos entre 1.811 y 1.825, y el gobernador manda a escribir “millones de muertos”
Con relación al “considerando” que de Cabezas encabeza estas líneas se lee: “como lo denuncia el francés Francis Benet en su Obra Guía General de Venezuela, publicada en 1929”. ¿Denuncia? Leamos un concepto de denuncia correspondiente a El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea): “La denuncia es una herramienta fundamental para la defensa frente a violaciones de los derechos humanos. También cumple una función preventiva, para evitar posibles violaciones a los derechos de otras personas.”. Me imagino que el gobernador Cabezas no es abogado por lo cual tal vez no tiene un concepto claro de lo que es denuncia pero sin dudas debe tener asesores que desempeñen esa profesión. Tengo en mis manos un ejemplar de la Guía General de Venezuela a la cual aluden en el decreto y en ella se lee lo que expresa Benet como simple pie de foto: “Trujillo; Mesa donde se firmó el célebre decreto de “Guerra a Muerte” adquirida por el Dr. Mario Briceño Iragorry para el Benemérito General Don Juan Vicente Gómez”. ¿Denuncia? ¿Regalo? ¿Acto de lisonja?. Nada de eso. SIMPLE ADQUISICION PARA EL GENERAL. En palabras tal vez mas fáciles de entender: Un simple encargo, una mediación y con mas simpleza: El General Gómez ordenó la adquisición de la mesa que se supone estaba en manos de particulares. Y con absoluta seguridad Gómez no adquirió la mesa para negociarla sino para dejarla como patrimonio de la nación ¿Sabe usted ciudadano gobernador que Gómez fue quien rescató, pagando por ello, una copia del Acta de la Independencia? Porque el Acta original se extravió y es una copia aparecida en Valencia que servía de suplemento para una silla lo que se exhibe en el Salón Elíptico del Capitolio Federal? Igualmente fue el gobierno de Gómez quien adquirió la Casa Natal del Libertador. Transcribo lo señalado por el Diccionario de Historia de la Fundación Polar;
Ésta (la casa del Libertador) permaneció en manos de la familia Madrid hasta 1876, cuando fue vendida al general Antonio Guzmán Blanco. En varias ocasiones, durante el siglo XIX, el inmueble fue destinado a usos comerciales, olvidándose temporalmente su valor histórico. En 1889, un grupo de personas se preocupa por la adquisición y restauración de la mansión; el movimiento de opinión que suscita la iniciativa origina que el Congreso, en 1891, decrete que sea adquirida por la Nación para destinarla a Museo Histórico; pero las guerras intestinas contemporáneas impiden el cumplimiento de tal disposición. Aproximándose el centenario del 19 de abril de 1810, un grupo de notables venezolanos fundan la Sociedad Patriótica, para preparar los homenajes correspondientes, entre los cuales figura la compra de la Casa Natal y su donación a la Nación. La Sociedad logra por suscripción popular unos Bs. 55.000 para la fecha propuesta y debe seguir insistiendo para reunir lo suficiente hasta el 14 de octubre de 1912, fecha en la cual compra a los sucesores de Guzmán Blanco la Casa Natal por la suma de Bs. 114.326,00.
Bastaba ciudadano gobernador con ejercer sus prerrogativas. Haga el cambio de nombre pero sin manipular la historia ni escribir un decreto que además de ser objeto de fuertes críticas, carece de bases ciertas, expresando conceptos que a la luz de la verdad quedan desvirtuados.

 

Escrito por: José Hermoso Sierra    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar