Muy sospechoso se ha percibido el mutismo del canciller Maduro, habitualmente jovial y comunicativo, ante la prensa brasileña, ávida de declaraciones sobre las relaciones de su gobierno con las FARC

El mismo día que el prestigioso Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) británico divulgó un informe en el que tanto Chávez como Correa, presidente de Ecuador, son desnudados en sus contubernios con irregulares colombianos, el mandatario venezolano anunció, a través de Venezolana de Televisión, su decisión de suspender la gira prevista por Brasil, Ecuador y Cuba.

En vez de salir, y enfrentarse con periodistas profesionales que irían a su encuentro con este asunto como plato fuerte de sus despachos informativos, mandó al canciller Maduro.

Los desafueros que menciona el informe del IISS no son conchas de ajo. Allí dice que: Chávez prometió 300 millones de dólares a las FARC, en 2007, a las que también habría brindado apoyo político y acceso territorial ; se hace ver que aunque la guerrilla llegó a Venezuela mucho antes de Chávez, la relación se fortaleció con el acceso de éste al poder en 1999 y que el soporte de Chávez a las FARC fue una “política de Estado”: “Desde el año 2000, Chávez abrigó la clara intención de suministrar apoyo financiero en una escala calculada para afectar el equilibrio estratégico de Colombia”; se afirma que la llegada al poder en 2007 de Rafael Correa, quien supuestamente “solicitó y aceptó fondos ilegales de las FARC” para su campaña electoral, fue para la guerrilla colombiana el clímax de años de esfuerzos para infiltrarse en Ecuador; y, si fuera poco, el IISS precisa que aunque las FARC utilizaron el territorio ecuatoriano para “exportar drogas e importar armas” , nunca gozaron en Ecuador de “un respaldo estatal comparable” al que tenían en Venezuela.

Estas graves constataciones se derivan del análisis de los miles de documentos contenidos en los tres ordenadores portátiles, dos discos duros y tres lápices USB encontrados en el cambuche de Raúl Reyes, portavoz de las FARC muerto el 1 de marzo de 2008, tras un bombardeo colombiano en suelo ecuatoriano.

Cuando esta piñata estalló en la cara de los concernidos, el gobierno de Colombia dijo ya ellos habían pasado la página. No negó la veracidad del trabuco desvelado por IISS. Hasta ahora nadie ha salido a quebrar lanzas por Chávez. El mundo parece dar por ciertas las acusaciones.

Y en ese clima, Chávez sufre un conveniente recrudecimiento de una vieja lesión de rodilla, producto, seguramente, de tanto tenerla en tierra. Le lanzó la papa caliente a Maduro, quien, como se sabe, no hace nada por sí mismo y es, como dijo su jefe un recadero sin iniciativa. Nuestra corresponsal en Brasil, Valentina Álvarez ha escrito en este medio que el canciller de un gobierno “desinteresado en mostrar su versión de los hechos, o en negarlos de inmediato con pruebas contundentes”, lució “hierático, pero incómodo”, evitando el tema ante la prensa brasileña, que no es filtrada para que solo accedan a él los propagandistas del régimen, como ocurre en Venezuela.

La excusa de la rodilla maltrecha no se la ha creído nadie. Es evidente que el falso paciente está enredado hasta la coronilla en sus contubernios con secuestradores, narcoguerrilleros y, en fin, enemigos del gobierno colombiano. De todos los gobiernos.

Escrito por: Milagros Socorro

Fuente: http://www.codigovenezuela.com/2011/05/editoriales/editorial/nadie-creyo-el-cuento-de-la-rodilla-lesionada

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