Es una medida oportuna y digna de aplauso… que, además, se aviene perfectamente con un régimen dado a prohibir a diestra y siniestra.

Conclusión: la ley que prohíbe fumar en espacios públicos en todo el territorio nacional es incontrovertible. Ningún argumento en oposición llega a ser tan convincente como la garantía de espacios saludables para toda la población.

Desde hoy, los locales públicos, sitios de trabajo y transporte colectivo quedan libres de humo de cigarrillo. Los fumadores tendrán que irse con su chicote a otra parte. Y quien desobedezca la norma será objeto de fuertes sanciones.

Se trata de una medida irreprochable. Dos sólidos pilares la sostienen: 1) la resolución deriva del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, del que Venezuela es país signatario, y fue aprobada desde 2005 como Ley Nacional. Y 2) el Convenio Marco se sustenta en evidencia científica irrefutable: el cigarrillo es un azote, que no tiene una sola ventaja y sí muchos incordios.

Tal como establece el texto del Convenio Marco de la OMS, se requieren medidas drásticas para “proteger a la salud humana de los efectos devastadores del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco”. El organismo internacional habla “de la epidemia de tabaquismo”, cuya propagación “es un problema mundial con graves consecuencias para la salud pública: el consumo de tabaco y de la exposición al humo tiene terribles consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales.

“La ciencia ha demostrado inequívocamente que el consumo de tabaco y la exposición al humo son causas de mortalidad, morbilidad y discapacidad, y que las enfermedades relacionadas con el tabaco no aparecen inmediatamente después de que se empieza a fumar o a estar expuesto al humo de tabaco […] que muchos de los compuestos de los cigarrillos y el humo que producen son farmacológicamente activos, tóxicos, mutágenos y cancerígenos”. Y, por si fuera poco, “existen claras pruebas científicas de que la exposición prenatal al humo de tabaco genera condiciones adversas para la salud y el desarrollo del niño”.

Frente a esto, lucen frívolos los alegatos con respecto a los derechos de los fumadores o a la paradoja planteada por el hecho de que el cigarrillo es un producto de venta lícita y, por tanto, su consumo no debería estar sujeto a ninguna interdicción. Lo mismo se aplica a las asociaciones de comerciantes, restoranes, bares y hoteles, que han manifestado preocupación por la merma de sus ingresos que la medida podría acarrear. Unos y otros dan parecen ignorar la sencilla y sabia máxima según la cual los derechos de unos terminan allí donde comienzan los de los otros. Los no fumadores, incluidos muy principalmente los menores de edad, tienen el derecho a que se les respete su derecho a la salud y a no inhalar involuntariamente el humo ambiental generado por la combustión del tabaco de por otras personas.

Con esta ley, Venezuela se pone entre los primeros países del continente en restringir severamente el consumo de tabaco en lugares públicos. Muy positivo. Y muy cónsono con un gobierno al que se la da muy bien prohibir. Es una medida oportuna y digna de aplaudo… que, además, se aviene perfectamente con un régimen dado a prohibir a diestra y siniestra. En este caso, coinciden el estilo del gobierno local con la urgencia de una iniciativa mundial.

La diferencia entre ésta y aquella es que, las acciones del gobierno venezolano se limitan a la prohibición. La medida no va acompaña de un reforzamiento del la salud pública, con énfasis en las enfermedades pulmonares consecuencia del tabaquismo, tampoco veremos un interés oficial en la educación al respecto, ningún organismo abonará a la prevención.

Será cosa de prohibir y punto. Bueno, ya es algo

Escrito por: Milagros Socorro
Fuente: http://www.codigovenezuela.com/2011/05/blogs/milagros-blogs/editoriales-milagros/una-ley-blindada-pero%E2%80%A6

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