El censo produce paranoia, por inseguridad.

Y la inseguridad es sinónimo de desconfianza, temor y riesgo.

Lo contrario de inseguridad es la seguridad.

Y la seguridad es la sensación de ausencia de riesgo o sea la confianza en algo o en alguien. Constituye una de las 7 necesidades básicas a satisfacer por el hombre. Malinowski.

La inseguridad es perversa. En Venezuela, además, es catastrófica. Es el producto, no solo del incremento de la tasa de delitos y crímenes sino de la impunidad y fragmentación social ocasionada por la satánica y violenta política del gobierno.

En Venezuela campea la inseguridad de tal manera que ubica al país en los primeros lugares de los más violentos del mundo, con 90 por ciento de impunidad y con una población políticamente polarizada. De ñapa, existe la promoción de la inseguridad y de la desconfianza como estrategia política castro comunista, con la inmigración de cubanos, para crear la falta de pertenencia geográfica y social del venezolano por recelo hacia el intrusismo extranjero en nuestro país. O sea, la desconfianza es total y compleja.

Pero este clima de desconfianza en el país tiene otro ingrediente adicional a la inseguridad: el engaño.

El engaño ha sido sistemático y ha contribuido a una nueva fragmentación de la población en engañados y en defraudados. Los engañados aceptan como verdad cualquier mentira del gobierno, integran el estrato social E y son fácilmente manipulables por el chavismo. Y los defraudados son los escépticos, integrantes de los estratos A, B, C y D; arrepentidos de haber contribuido a la importación de la política castro comunista con el triunfo de Chávez; y son parte de la oposición.

De esa manera, el chavismo también ha producido daño en nuestro país al inducir el cambio de personalidad del venezolano. Y el venezolano de hoy es diferente: tiene la permanente actitud de desconfianza ante el vecino y ante cualquier propuesta del gobierno. En consecuencia, la inseguridad en Venezuela se ha vuelto endémica, individual o personal, y colectiva. Y paranoica.

Por tanto, esperar a que el censo sea evidencia de los problemas reales de la población es esperar mucho, por 3 circunstancias que también inspiran desconfianza: los verdaderos objetivos del censo, el verdadero propósito del gobierno de investigar a la población precisamente antes de las elecciones, y la credibilidad en la persona que toca a la puerta.

Y sería normal la reacción recelosa de los venezolanos ante los empadronadores que tocan la puerta. Y preguntarán, primero: ¿quién es?, sin abrir la reja de seguridad, mirando varias veces por el ojo mágico o pidiendo una contraseña. Después admitirán la visita del empadronador. Y, al final, exigirán incluir las preguntas interactivas obviadas en el cuestionario: cantidad de gas del bueno que ha recibido la familia, número de familiares muertos por violencia, número de robos y atracos sufridos en los últimos 13 años, o la cantidad de veces que han participado en protestas contra las pésima política de este régimen.

También sería bueno preguntar a la gente si tiene tendencia a la paranoia, al masoquismo o al suicidio y, en consecuencia, si está de acuerdo con la violación de la Constitución y la perpetuidad de este gobierno.

Al final, el censo nos dirá 2 cosas: que éramos felices y no lo sabíamos, y que esta gran inseguridad vino y se irá cuando se vaya este gobierno. En el 2012.

Que así sea.


FRANCISCO RIVERO VALERA | EL UNIVERSAL
viernes 9 de septiembre de 2011 03:39 PM
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

@friverovalera
Fuente: http://www.eluniversal.com/2011/09/09/la-paranoia-toca-a-su-puerta.shtml

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar