Por medio del presente parte, yo que no soy médico sino abogado, pero me dicen doctor cuando llego a alguna institución pública, procedo a dar el parte médico oficial sobre la salud del presidente de la República, quien como sabemos se muestra convaleciente desde hace algún tiempo.

La salud del Presidente es por supuesto un secreto de Estado, una repentina muerte del Presidente (cosa que esperamos no pase) supondría definitivamente la ruptura de todos los grupos políticos en el país, no solo de oposición, también del oficialismo.

El Presidente presenta un cuadro delicado de salud, pues un día está bien y al día siguiente lo vemos hinchado, demacrado, preocupado, cabizbajo. Sin embargo, eso nos faculta ampliamente para decir que el Presidente tiene algo, no sabemos qué, algunos dicen miedo, otros cáncer, otros que ese algo ya no es nada, pues ya está listo, a nosotros sinceramente no nos consta nada.

Los médicos que lo ven en su intimidad no nos transmiten información, de hecho ser médico del Presidente también es secreto de Estado, pero estamos seguro que se encuentra en buenas manos y que cuando ya las cosas no se puedan ocultar se contarán, es decir, ya no será noticia, será propaganda.
El Presidente ha demostrado lo rentable que puede ser decir que se está enfermo, sin tener los demás certeza de que lo está. Muchos hablan de que su ausencia el 5 de julio evidencia la enfermedad, pero a los pocos días salía cantando y levantando los brazos sobre el hombro, con una supuesta herida en el estomago por su operación, es por eso que concluimos que el Presidente tampoco sabe qué tiene.

Lo que sí tiene el Presidente es ganas de vivir, pues lo mueve ganar otras elecciones presidenciales y perpetuar su nombre en los libros de la historia venezolana, quiere salir al ruedo a insultar y aprovechar recursos infinitos para condicionar voluntades, lo de siempre.

El Presidente quiere vivir para enfrentarse a un candidato unitario, pero sobre todo para que se siga hablando de revolución, porque si él no llega al proceso eleccionario sabemos que hay ya tres candidatos rojos e infinitos multicolores, lo que nos atrevemos a pronosticar conduciría a una inevitable victoria blanca.

Sin cabello, hinchado, detrás de una bocina de teléfono, diciendo que está bien, pero no lo suficiente, el Presidente intenta opacar la sensación de ausencia que se siente en el país, con un mandatorio enfermo de algo, de poder, de cáncer o de lo que sea, pero que ya pareciera que tiene que empacar para un viaje que no sabemos si es a una isla caribeña.

JORDY ENRIQUE MONCADA CARTAYA |  EL UNIVERSAL
viernes 30 de septiembre de 2011  12:20 PM

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@JordyMoncada

Fuente:
http://www.eluniversal.com/opinion/110930/parte-medico-presidencial?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=newsEUopi

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