No estamos seguros de si Andreína Flores es una periodista muy afortunada o de si, por el contrario, goza de muy mala suerte en su profesión. Y es que tener la oportunidad, después de hace justo un año, de estar nuevamente en primera fila para hacerle una pregunta al Presidente de Venezuela y en ambas ocasiones ser maltratada y vejada por el líder de la revolución bolivariana y por sus ministros, bien podría considerarse una casualidad desafortunada o un acierto del destino, dependiendo del punto de vista que se adopte. En cualquier caso, se trata de un acto de valentía y pundonor periodístico que a Chávez no lo dejó muy bien parado.

Pero para entender bien la situación por la que pasó la reportera de Radio Francia, tendríamos que ponernos en su lugar y tratar de sentir lo que ella sintió en aquel momento. A cualquiera debe poner nervioso, tener que enfrentar, en una segunda rueda de prensa, a Chávez y a su equipo de seguridad, que ya la tenía fichada, y además le había advertido no realizara preguntas, y conservar, al mismo tiempo, el guáramo y el temple de hacer al final, una pregunta que logra sacarlo de quicio una vez más. Una pregunta que al régimen le suena irreverente, por que tiene en público el efecto de un interrogatorio. ¡Imagínense¡ una simple periodista pidiéndole explicaciones a Chávez.

Si el año pasado la pregunta requería una explicación a Chávez del porque, con una diferencia de unos cien mil votos, en las elecciones de la Asamblea Nacional, la oposición había obtenido treinta y siete diputados menos que el oficialismo, este año la interrogante buscaba conocer cual es la posición de Venezuela sobre Guyana y su disputa por el Esequibo.

Son cuestiones sencillas, pero que levantan polvo, porque colocan a quien van dirigidas en la posición de confesar lo que ya es conocido por la mayoría. Eso y una postura arrogante, hacen el resto para evadir contestarlas. Por eso, si en la primera pregunta, la del año pasado, el jefe de Estado respondió llamando ignorante a la reportera y preguntándole a su vez, si conocía la Constitución o si vivía en la luna; en la de hace apenas unos días, la respuesta fue mandarla a leer historia para que aprendiese como Venezuela fue utilizada, obedeciendo intereses foráneos, en contra de otros países como Guyana. La primera vez la invitaron a tomar café y en la segunda a comer perros calientes.

 

No es la primera vez, ni será la última en que un periodista recibe una descortés reacción, por decir lo menos, de Chávez. Los antecedentes del aquel corresponsal de la BBC de Londres en el 2007 a quien Chávez no le contestó, argumentando que su pregunta sobre porque no gastaba los ingresos del petróleo en Venezuela, en vez de afuera, era estúpida y que él no respondía estupideces, o en el 2010, de la periodista de Televen, Adriana Núñez, con su preguntadera sobre los cubanos que estaban en Venezuela y que tanto disgustó a Chávez, aun persisten en la memoria de los venezolanos.

La verdad es que cada vez que a Chávez se le hace una pregunta que le incomoda, termina arremetiendo contra la persona, sea o no periodista, y si no recordemos alguno de los episodios de Aló Presidente en los cuales hasta un miembro de un “consejo comunal”, rojo rojito, que se atrevió a decirle a Chávez que lo tenían engañado sobre lo que estaba pasando, terminó siendo regañado por el mandatario. Y es que a nadie le gusta que le digan las verdades, sobretodo cuando cuentan realidades que perturban y molestan.

Faltan aun muchas preguntas por hacer y no se si Andreina Flores tendrá una vez mas la suerte, en el futuro, de pedirle a Chávez que las conteste; pero de lo que si estoy seguro es que alguien lo hará, con la misma valentía que élla, cuando llegue ese momento.

Escrito por: José Luis Méndez La Fuentes
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Fuente: http://www.noticierodigital.com/2011/10/una-vez-mas-andreina-flores/

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