Frente al vetusto socialismo se ofrece el progreso social, igualdad de oportunidades, la unión...

 
A estas alturas del año entrante ya sabremos si el futuro de un país próspero, en el que nuestros hijos puedan tener un mañana es posible o, si por el contrario, nuestro destino será el pasado conjugado con lo peor de un modelo que no ha funcionado en ninguna parte y que la muestra "nada gratuita" de estos años es una razón más para rechazarlo por ser contra natura a lo que el ser humano aspira de la vida. Sólo un año para abrir la puerta a nuevos caminos...

No está fácil. Todos los recursos, esfuerzos, artilugios y estratagemas de poder están destinados a preservar el estatus quo. Sí, porque hay que acotar que esta "revolución" que nunca ha sido tal representa lo ya anquilosado. Lo que en el pasado constituyó la esperanza de un modelo distinto e igualitario hoy en día lo vemos transmutado en un esquema que ante todo pretende la división, en el que la desigualdad es medida por el color de tu camisa y en el que el "tufo" a decadencia se siente hasta en una infraestructura que se cae a pedazos. Esto ya es lo antiguo y ahora más que nunca el manido término de lo "nuevo", tan utilizado en época de campaña electoral, tiene una especial connotación: futuro posible.

Un año, tan sólo un año para que las cosas empiecen a cambiar. ¿En manos de quién estará ese futuro? Eso es lo maravilloso: está en las nuestras. En primer lugar con la elección del candidato unitario. Ya los estamos oyendo y en la mayoría de ellos se pinta un panorama distinto. Términos como "inclusión", "educación", "salud", "seguridad" están en sus discursos. Pero más allá de sus palabras, vemos "las ganas" de ofrecer las posibilidades de un país posible y para todos.

Frente al vetusto socialismo se ofrece el progreso social, la igualdad de oportunidades, frente a la división se plantea la unión, frente a una interpretación errónea y sesgada del pasado se pinta el futuro, frente a la agresión como política oficial se esboza la libertad de pensamiento y acción. Frente a la palabra "frente" se grita a los cuatro vientos la palabra "con". Allí está la verdadera revolución: contigo o lo que es lo mismo entre todos.

Un año, tan sólo un año y todo comenzará a cambiar. No, no es fácil. Como dicen algunos cínicos en un rapto de sinceridad: "el poder es para usarlo" y en este caso para "abusarlo", pero el hastío es muy grande, la decepción también y la necesidad de un país unido es ya un "grito nacional".

Y es que el Gobierno no tiene ni idea de las ganas que tenemos los venezolanos de tener nuevamente "un mismo país". En un año, tan sólo un año, todos celebraremos incluso hasta los que votaron por él.
 
Escrito por: María Isabel Parraga. 
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