Carolina Jaimes Branger
ND

31 Octubre, 2011

Me ha complacido mucho escuchar a María Corina Machado hablar de Capitalismo Popular. Soy una firme convencida de que la economía de mercado, aplicada con sentido social, es la solución para acabar con la pobreza y enrumbar a los países en el desarrollo.

En el siglo XXI no deberían existir cosas tales como la izquierda y la derecha. En Venezuela el intento de dividir al país en “los buenos contra los malos”, ha surtido efecto, desgraciadamente. Como si se tratara de una película de vaqueros, en las que Chávez es “el muchacho”, o, para latinizarlo un poco, el “Santo” de las películas mexicanas contra cualquier mortal enemigo. Siempre recuerdo una película que vi en el viejo Canal 5 una medianoche hace más de cuarenta años que se llamaba “Santo contra las vampiras”.

Debe imponerse el pragmatismo de imitar sin complejos las fórmulas que han sido exitosas en otras partes. Esa forma de ver la vida como el antagonismo entre dos extremos recuerda las actitudes propias de un adolescente, para quien, o todo es blanco, o todo es negro. Empezamos a madurar cuando nos percatamos de que además de lo blanco y lo negro, hay una gran gama de grises y de otro infinito número de colores.

Nadie puede decir que en los países escandinavos, por ejemplo, existe un capitalismo salvaje. Pero nadie puede asegurar tampoco que exista socialismo, pues hay respeto irrestricto a la propiedad privada y libertades amplias en todos los ámbitos, empezando por la libertad de expresión. En Japón, por ejemplo, la diferencia entre el salario más alto y el más bajo es de veinticinco veces el mayor del menor. Es la economía social de mercado. ¡Qué lástima que las propuestas de José Ignacio Moreno León y otros no se tomaron jamás en cuenta! Otra hubiera sido nuestra historia.

Hay que quitarle a las “izquierdas” el monopolio del discurso social. Los países comunistas que quedan en el mundo son aquellos cuyos ciudadanos son pobres de solemnidad. El capitalismo popular ha traído prosperidad a los pueblos que lo han aplicado.

Ese populismo chavista –peligroso, inútil y hasta cursi- nos tiene anclados en un mar de mediocridad. Vimos la subida de sueldos para los militares… la jaladera ahora va en sentido contrario…

Vimos manipular el sentimiento religioso de los venezolanos cuando Hugo Chávez llegó a La Grita a “pagarle la promesa al Santo Cristo” y luego promulgó a los cuatro vientos que “lo había curado” José Gregorio Hernández. Imposible no recordar las declaraciones de Chávez “¿Soy cristiano? No. No conozco la teoría cristiana ni la practico” que aparecen en la página 398 del libro “Habla el Comandante”, de Agustín Blanco Muñoz.

Y ni hablar de la Misión Vivienda para “vivir viviendo”, que ha ofrecido casas equipadas a diestra y siniestra, una oferta imposible de cumplir con los antecedentes de ineptitud que tiene el gobierno, pero que sirve para sembrar la ilusión suficiente para ganar de nuevo las elecciones.

Ojala que la gente se diera cuenta de que el antídoto contra el populismo capital que tanto daño hace es el capitalismo popular.

@cjaimesb

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2011/10/capitalismo-popular/

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