Para micomandantepresidente debió ser toda una tragedia el evento democrático que congregó a los cinco precandidatos de la alternativa democrática, aspirantes a ocupar en el 2013 el lugar que por 14 años, casi 15, habrá ocupado el líder intergaláctico, más en su beneficio, intereses cubanos y su inmenso ego, que pensando en todos, realmente todos, la totalidad, de los venezolanos.

Un evento de innegables resultados positivos para la oposición, para la MUD y para los precandidatos individualmente considerados. Más allá de las intervenciones de cada uno, más allá de los mensajes y sus discursos, el hecho hay que verlo más por sus efectos globales. María Corina Machado, Henrique Capriles Radonsky, Diego Arria, Pablo Pérez y Leopoldo López, lograron transmitir, por encima de sus propios estilos y formas de comunicar, un verdadero mensaje de esperanza, de cambio de rumbo, de nueva visión de país y especialmente de contraste, de gran y definitivo contraste. Y esa es la clave, claro que en este sentido la unidad es parte esencial de ahora y a futuro, pero el poder transmitir sin ninguna duda que lo que viene haciendo el comandante palante es destructivo y muy vende patria, que ese trabajo comunistoide de los últimos 13 años está llevando al país a la quiebra moral y económica, que esa administración nefasta y fascista ha logrado dividir a los venezolanos y además, romper con las estructuras que medianamente funcionaban y, por si fuera poco, desbarató las instituciones y desacreditó los poderes públicos, y que no hay más espacio para el entreguismo, el desorden y la corrupción.

Es la clave. Por un lado los nuevos tiempos. Por el otro, la cadena previa y la cadena de todos lo días, con el mismo tren de insultos, pavosidades, tonterías frívolas, jaladeras de mecate, egocentrismo, violaciones de Derechos Humanos. Es el trabajo de Chávez. Cadena y hablar, hablar, hablar. Eso es todo. Sano o enfermo. Es el ritmo de atraso y parroquial, muy cubano de paso, al que se ha acostumbrado el país bajo el peso de la repetición constante de un mensaje retrógrado, de reconcomio y de mucho odio. Dos grandes estilos, dos diferentes mundos.

La diferencia con otros momentos es justamente que la población pueda, de ambos lados, y muy especialmente del otro lado, percibir de qué se trata verdaderamente gobernar un país con miras a un buen futuro y en camino a la prosperidad de sus ciudadanos y de qué se trata ser un ególatra destructor que además responde a intereses foráneos, a intereses de los hermanos Castro, y que bajo esos mandos simplemente entrega por cuotas, algunas muy grandes, lo que corresponde a sus compatriotas.

Esa es la clave. La diferencia. Y es apenas el comienzo. Para Chávez este tipo de actos, más allá del discurso, repetimos, es un verdadero peso en sus aspiraciones a eternizarse en el poder. Y le dolió, seguro que le dolió. Y seguro que le seguirá doliendo. Esta visión de país que apenas comienza a dibujarse es demasiado diferente, y claramente mejor, que la oferta esclavizante y monárquica del chavismo y su pretendido rey eterno.

No es muy difícil imaginar que el contragolpe no viene sino por el lado de la descalificación, la agresión y el insulto. No por el lado de la construcción y lo positivo. Eso no lo sabe hacer. Veremos meses y meses de lo que mejor sabe hacer: odiar y destruir.

Por eso este evento democrático será para micomandantepresidente como la derrota aquella: Un debate pírrico.

Escrito por: Elides Rojas
Twitter: @ejrl

Fuente:http://www.eluniversal.com/blogs/sobre-la-marcha/111115/el-debate-pirrico 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar