Vicente Díaz
El Nacional / ND

22 Diciembre, 2011

Sé que existes. Lo he sabido siempre. Papá y mamá ponían los regalos pero tú ponías la inspiración.

Gracias por todo.

Estamos apenas a dos días de celebrar tu cumpleaños 2011. De allá para acá, cómo nos has ayudado. Tu gran regalo fue tu palabra y sobre todo tu ejemplo. Nos diste un mandamiento adicional a los diez que ya teníamos: amar al prójimo como a sí mismo. Pero no lo dijiste para los demás, lo hiciste. Te dejaste asesinar por el inmenso amor que sentías por nuestra especie. No me puedo imaginar el dolor que sintió tu mamá al verte clavado en esa cruz. Se me arruga el corazón.

Y en el medio de eso, ¡los perdonaste! Con tu mandamiento y ese perdón fundaste Occidente, la moral civilizatoria que nos dio lo bueno del mundo que tenemos.

Gracias de nuevo.

Y como sé que estás vivo, te escribo para pedirte un poco más de ayuda, unos regalos para mi patria y su gente: Que los hijos vuelvan sanos y salvos cada día del año. Esperar a diario temiendo la mala noticia de tener que enterrar un hijo porque un hampón se enamoró de su teléfono o de sus zapatos no es vivir, es morir viviendo.

Que la gente consiga un empleo digno, que la haga orgullosa de sentirse útil y autosuficiente. Las ayudas sólo son buenas cuando no son un hábito.

Que los empresarios no vivan dudando de si invertir o no aquí.

Sólo la inversión y el trabajo generan riqueza. Sólo la riqueza elimina la pobreza.

Que los pobres puedan dejar de serlo. Que reciban apoyo, oportunidades. Pero, sobretodo, que no reciban menosprecio. No es cierto que sean pobres porque los ricos los robaron. Tampoco, que lo sean porque son flojos y no estudiaron.

Que las mujeres sean igualadas: ellas en cargos similares ganan menos que los hombres; no hay razón ni derecho. Y protegidas: lo que en Venezuela se llama crimen pasional no es otra cosa que violencia de género; miles son golpeadas y vejadas, muchas son asesinadas.

La lista puede ser infinita querido Niño, pero como el año que viene es electoral quiero llamarte la atención sobre eso: Que el Presidente se cure, que esté bien. Y que pueda concurrir con fuerza a la contienda. Y que tenga la sabiduría y la conciencia, ya que no tendrá las limitaciones, de competir en igualdad de condiciones. Sin abusar de su condición de presidente ni de los medios del Estado.

Que los electores puedan votar sin miedo y sin presión. Que no haya vagabundos en ministerios y alcaldías amedrentándolos canallamente.

Que aprendamos que desear países distintos, futuros distintos no nos hace enemigos. Que luchar por lo que se cree no supone acabar con quien cree lo opuesto.

Y, finalmente, un abuso: te pido por favor un regalo adelantado para mi país, y que se cumpla ahora mismo. Una Navidad sin presos ni perseguidos por oponerse o contrariar al Presidente.

Inspira por favor a quien puede decidirlo.

@vicenteDz

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2011/12/querido-nino-jesus-4/

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