Ya no es el mismo. Un maratón mediático y luego cuatro días de recuperación. Es otro ritmo

 
Van 13 años en eterna campaña. Es el ángulo más fuerte de micomandantepresidente. No es la gerencia pública, no es su gestión, no es su capacidad ni su formación. No es su equipo, tampoco su disposición al diálogo y al trabajo en equipo. Es su infinita capacidad para ofrecer cosas y que le crean. Es su ilimitada capacidad para prometer un futuro mejor que nunca llega, pero le siguen creyendo.

Si algún equipo técnico de la oposición se fajara a contrastar todos los videos donde aparece Chávez firmando puntos de cuenta, partidas especiales, otorgamiento de recursos vía fondos, créditos adicionales y toda la gama de plataformas administrativas existentes para hacer propaganda y sacar plata, se encontrarán con que no hay ninguna coincidencia entre el dinero destinado a obras y las obras que efectivamente construyeron. Es una gigantesca estafa propagandística. Y de eso se trata el concepto de campaña de micomandante. Es simple. Tengo plata, ofrezco cosas, luego no cumplo y al final los culpables van desde la oposición hasta el imperio. O, en último caso, la historia, la herencia, como en el caso de la inseguridad y la inflación que hasta Rodrigo de Triana terminará señalado.

Pero para la temporada 2012, el astro de la propaganda, el delantero centro del equipo de la promesa falsa y la mentira constitucional, no está en sus mejores condiciones físicas. Y eso es innegable. Sin entrar en la fea materia de que si es cáncer o no, la verdad es que el líder del proceso está enfermo y su aspecto no lo ayuda a desmentirlo. Tampoco su actividad.

¿Cuándo antes por haberse tirado una cadena de más de 10 horas se iba a quedar encerrado varios días? ¿Cuándo antes después de una larga exposición mediática se iba a perder de un Aló presidente? Jamás. Si antes era el atleta del micrófono y del show, ahora ya no cuenta con la fuerza para el maratón. Y eso es un ángulo muy interesante, lamentablemente, para la campaña electoral. El Chávez que conocíamos, capaz de lanzarse un viaje hasta Rusia y regresar bailando joropo en una cadena desde Barinas ya no está más. Al menos por ahora. Y, aunque afirme que está curado, la realidad señala que no es el Chávez normal, el experto en hablar y hablar, pero todos los días. No de manera epiléptica y según lo permite su cuerpo y salud. Antes era un huracán, hoy es un chaparrón de 10 horas y luego cuatro días de recuperación. Llueve y escampa, como dicen.

Ese parece ser el tono que tendrá la campaña, al menos es lo que se ve hasta ahora. Mucha televisión, mucha radio, muchas intervenciones en off. Y de caminatas y giras cara a cara, cerro arriba, nada de nada.

Una extraña campaña, sin duda.
 
ELIDES J. ROJAS L.| EL UNIVERSAL
miércoles 18 de enero de 2012 12:00 AM

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