José Guerra
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24 Enero, 2012

Cumplió el presidente Chávez con el ritual de presentar ante la Asamblea Nacional su memoria y cuenta correspondiente al ejercicio fiscal de 2011. Después de divagar y contar anécdotas hizo énfasis el presidente en que Venezuela ha recuperado su soberanía e independencia. Dibujó el presidente Chávez una país cuya economía solamente existe en su imaginación donde se produce lo que se consume, la gente ahorra, los turistas vienen a raudales a visitarnos, se ha incrementado la producción de alimentos, la salud y la ecuación públicas son óptimas, la gente y su presidente se sienten seguros porque la delincuencia ha disminuido.

Pero sucede que al examinar las cifras de la economía venezolana en 2011, las cosas son muy diferentes. Ciertamente, la economía creció, pero la inversión privada se ha contraído de forma alarmante y la inversión pública está estancada. El costo de la vida tiene azotado a los venezolanos y por tanto los salarios reales han disminuido. En 2011 la tasa de inflación se ubicó en 27,6% la mayor de América Latina a lo que se agrega un aumento del indicador de escasez hasta 20%, implicando que de cada cien artículos faltan veinte.

Ese país paradisíaco en 2011 se endeudó masivamente y hoy su nivel deuda financiera alcanza a una cifra preocupante que se puede contabilizar en US$ 140.000 millones. Pero es en la dependencia y su vulnerabilidad donde reside parte de los problemas que el presidente no relató o pretendió ocultar. Una economía en la cual las importaciones han venido avanzando aceleradamente porque su producción nacional se ha desplomado en vista de una política suicida de expropiaciones y confiscaciones.

Adquirimos en el exterior productos de consumo que antes producíamos en Venezuela como es el caso del arroz, el maíz y el café, entre otros. De exportadores pasamos a ser importadores. En lo relativo a alimentos, de cada cien kilogramos consumidos en Venezuela, sesenta son importados, cifra que se eleva al considerar que Mercal importa 75% de los alimentos que vende.

En cuanto a las prendas de vestir, 80% son de origen importado o elaboradas con productos importados porque la industria textil en Venezuela casi no existe. Algo similar ocurre en el calzado donde de cada cien pares de zapatos de todo tipo que nos ponemos los venezolanos, ochenta son traídos del exterior. Debemos rescatar la soberanía productiva de Venezuela y ello exige un nuevo gobierno que trabaje más y hable menos, que incentive la producción en lugar de expropiar

Fuente:  http://www.noticierodigital.com/2012/01/hacia-la-venezuela-soberana/

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