Quiero expresar algunas consideraciones electorales y políticas en relación a la llamada Mesa de la Unidad Democrática (M.U.D). En primer término, me pregunto ¿de cuál unidad hablan? ¿de la unidad de los partidos políticos? o ¿de la unidad de los cogollos de esos partidos políticos?.  Si la unidad agrupa a éstos últimos, déjenme decirles, que no comparto desde hace muchos años esa forma de juntarse, porque tengo la convicción que la misma debe ser suscrita por todas las fuerzas democráticas que participan y hacen vida activa en la sociedad. Desde mi modesta y hasta aislada opinión creo que es la sociedad civil en sí misma, es decir, la inmensa cantidad de ciudadanos que no militamos hoy en partidos políticos quienes deben tener un espacio allí en la MUD, para expresarse y tomar decisiones.  Es el voluntariado que día a día participa y aporta su grano de arena en la infatigable búsqueda de una democracia plural, donde todos los venezolanos tengamos los mismos derechos, donde no haga falta estar inscrito en un partido o tener amigos en las direcciones de esos partidos políticos para poder optar a la participación, bien sea, desde el punto de vista del debate o en el derecho consagrado por la Constitución a ser candidato a la Gobernación, Alcaldía, o a Presidente de la República. Nuestra carta Magna define con mucha claridad los requisitos: ser venezolano, casado, estar residenciado y par de obligaciones más. Entonces ¿por qué la MUD u otra organización política, se cree con el derecho a cercenar o a poner más condiciones que las antes mencionadas?  

Cuando se acordaron las Primarias para escoger el candidato presidencial, los candidatos a  gobernadores y alcaldes, la sociedad civil que es más del 80% de quienes hoy son oposición al gobierno, vio con claridad  la posibilidad de participar masivamente en la elección de quienes iban a ser sus representantes para las diferentes elecciones de representación popular. Bueno recordar, que,  para aquel entonces las cúpulas de los partidos políticos en la capital de la República hacían esfuerzos por repartirse el País, tanto a gobernaciones como alcaldías; gracias a la presión de una sociedad civil organizada eso no fue posible, pero sus aspiraciones del reparto burocrático de los cargos de elección popular no culminaban allí y se reservaron el derecho a escoger (como un simple reparto de cargos) los representantes a los cuerpos legislativos regionales, los cuales una vez escogidos en Caracas entre los burócratas de los partidos, los representantes a los cuerpos legislativos, se pasó a manifestar públicamente que quién no militará  en algún partido político que pudiera pagar esa cuota, no podía ni tenía el derecho de aspirar. Me niego a aceptar ese trato donde los ciudadanos son tratados como vulgar mercancía. La relación con la gente sigue siendo de uso, más aún, hacemos lo que criticamos a nuestros adversarios. Así no podemos avanzar, la gente no es boba.

En este orden de ideas la MUD, solo se convertía en una cofradía de amigos para repartirse cargos.  ¡Que triste papel jugaban! ¿No son ellos quienes en teoría representaban los interese de los ciudadanos?  Los representantes de esos ciudadanos que vienen dando la pelea a diario porque quieren una Venezuela mejor. Lamento afirmar que en ese mismo instante la MUD, firmó su sentencia de muerte. Ojo, que no así de la UNIDAD, que es, tal vez, la más alta aspiración de los venezolanos.

Pero no solo se dedicaron a cerrar la posibilidad de participación a la sociedad civil, sino que lo hicieron con todo aquel que disintiera de sus posturas y de allí pasaron a excluir y a criminalizar las opiniones; aplicando así el juego y vil chantaje que le hacemos el juego al oficialismo. ¿De cuál cambio estamos hablando? ¿A quién beneficia esta práctica?

En el caso particular del estado Aragua, sectores que tenían la responsabilidad  política, que no sé por qué vía se le había asignado, en ningún momento dieron respuesta a algunas solicitudes que formalmente se hicieron para los efectos de participar en el proceso electoral del 16-D. ¡Increíble!  La respuesta siempre fue tajante: los no alineados, los independientes o como ustedes los llaman, no tienen quien les pague. Prácticamente nos conminaban a ponernos una camiseta amarilla, azul, blanca o de algún otro color para que pudiera ser tomada en cuenta nuestra postulación, es decir, se ejercía la misma y vieja práctica hegemónica y autoritaria del oficialismo; pareciera, que solo se trata de un cambio de camisa. Es muy lamentable.

Ante esta situación un grupo de ciudadanos nos acercamos y nos mantuvimos alrededor de algunas organizaciones políticas descartadas, en este punto queremos dejar bien claro, que no somos gente anti partidos, no, en muchos casos esa es nuestra formación; solo cuestionamos las prácticas de algunos dirigentes de los partidos. En torno a esas organizaciones excluidas conformamos una plancha alterna que apoyaría a todos los candidatos electos en primarias, porque también creemos que las PRIMARIAS, son el único instrumento que permite la participación de todos los ciudadanos en igualdad de condiciones, con todas las limitaciones que pudieran tener. Pero la respuesta ante esta aspiración fue la misma: fuimos de nuevo criminalizados e injuriados. Arremetieron contra nosotros con calificativos innombrables y en algunos casos fuimos etiquetados de narco demócratas, no sé de donde sacaron el término, pero es un juego muy perverso y desleal frente al cual la MUD, mantuvo un silencio absoluto, que nos hizo pensar que si estuvieron de acuerdo con el ataque al cual fuimos víctimas.  ¡Claro, quienes actuaron así son parte de la MUD! Igualmente lo hizo el propio candidato a gobernador, quien también nos arrinconó con su silencio. Y el silencio  frente a los atropellos, es complicidad.

Ante esta situación de cerco y en virtud de que no existe posibilidad alguna de ser atendidos por esta dirigencia, y no queriendo caer en discusiones banales que pareciera son las que prioriza la MUD, hemos decidido declinar nuestra propuesta de participar en las elecciones del 16-D, como candidatos a los cuerpos legislativos. Sin embargo, mantenemos que el método de escogencia no fue el más adecuado, tampoco se seleccionaron los mejores candidatos, en todo caso, el pueblo, como siempre, será quien diga la última palabra. 

Para finalizar, queremos ratificar nuestro apoyo a todos los candidatos electos en primarias, tanto a gobernador, como alcaldes. No nos comportaremos como algunos personeros de la política local, en el caso del Municipio Santiago Mariño, quienes auspician candidaturas fuera del mandato de las PRIMARIAS, por el solo hecho de que los candidatos no representan sus intereses partidistas y personales. Así están actuando muchos de los miembros que hoy, dizque, representan la unidad.  Entonces ¿de qué estamos hablando? ¿De cuál unidad? De ser así, eso es parte de lo que adversamos, o, simplemente se trata de una doble moral.

Autor: Alfonzo Herrera
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