Hablar del sistema carcelario en Venezuela es un poco perderse en las inconsecuencias, por lo incongruente de la situación que pareciera no tener fin.Este sistema aparentemente fue creado en el mundo como castigo a aquellas personas que de una manera u otra infringieron las leyes establecidas para tales casos, así como también reeducarles para ayudar a reubicarse e integrarse nuevamente a la sociedad pero, cuál sociedad?En esta “sociedad”, la cárcel no solo sirve para castigar a los pecadores sino también se les enseña a desarrollar delincuentes, mafiosos, cómplices etc. Pero vamos a detallar un poco las condiciones infrahumanas en las cuales se pasean los presos, entre los cuales encontramos periodistas, militares, políticos, delincuentes, muchos de ellos culpables o inocentes, dependiendo del delito cometido o del capricho de los gobernantes y leyes, que miran sin ver las vicisitudes de este conglomerado de nuestros hermanos, sin más alternativas que la espera, una espera que se hace larga y profunda por la incapacidad de los legisladores, los cuales se movilizan cuando hay suficiente dinero para agilizar sus deberes y dar así ligereza y prontitud, a casos que mueren de mengua enterrados en gavetas, a la espera de que algún día, la Ley venga a por ellos, para llevar a cabo el juicio final.Las instalaciones de los recintos o reclusorios penales, carecen de las más indispensables y elementales reglas de higiene y sanidad, donde permanece hacinada cualquier cantidad de hombres y mujeres, algunas de ellas conocidas otras desconocidas, conviviendo culpables e inocentes, en medio de una inmundicia sin parangón, esperando una justicia humana o divina que tarda en llegar para desesperación de infinidad de personas, que han corrido con la suerte justa e injusta y -que lamentablemente a todos ha tocado en algún momento-, bien sea a motu proprio o por acusaciones equivocadas, se encuentran en estas deplorables situaciones.Los gobernantes que por obligación, tienen el deber de atender adecuadamente a este grupo de seres humanos, confinados sin piedad en sitios de reclusión inoperante, careciendo de las cosas más necesarias para soportar los castigos a los cuales se verán sometidos, -en muchos casos injustos-, se hacen de la vista gorda ante los abusos de los guardianes y de los jueces y fiscales, quienes por inercia, falta de voluntad, caso omiso al juramento de su profesión o simplemente falta de buenos dineros que cubran su voracidad financiera, no actúan de acuerdo a los principios fundamentales de las Leyes.En lugar de esta atención obligatoria que se le debe dar a estas personas, que padecen la tortura de permanecer en estos sitios inhóspitos, en las cárceles venezolanas, corre la droga, las armas, la complicidad y la conchupancia entre los poderosos y guardianes, para permitir ciertas cosas que no deberían existir en ningún centro de reclusión, y que por supuesto, entendemos que son centros de rehabilitación, donde se tendrían que respetar los derechos humanos, ocurre todo lo contrario, lo que trae como consecuencia funesta, el desmoronamiento de la voluntad, el deseo de aprender, de vivir, de salir de ese fondo, donde se ha caído quizá por falta de una formación correcta en la cual se han perdido los valores, viviendo un destino incierto, sin fin, esperando una sentencia que puede ser la permanencia indefinida en esos centros, la libertad soñada o quizá la muerte. Se da el caso de que en estos centros, cada vez mas seguido, se producen actos de riñas, secuestros de amigos y familiares en los días de visitas, en casi todos los casos con lamentable situación de heridos y muertos. ¿Por qué nuestros presos tienen armas dentro de estos centros? ¿Acaso no hay requisas internas? ¿La revisión obligatoria a los visitantes, no es estricta? ¿No hay controles seguros para evitar estos desmanes entre hermanos?. ¿Quién provee a los presos las armas, sobre todo las de fuego? ¿Quién da esa ordenes maquiavélicas?... Según las últimas estadísticas, el año 2008, cerró con la espantosa cifra de 368 fallecidos en las cárceles de Venezuela, por Dios, hasta cuando…?Es preciso que a estos seres humanos -nuestros hermanos- se les de la oportunidad de crecer como personas, que puedan desarrollar sus intelectos a través de talleres que funcionen dentro de esos recintos, ya que por ejemplo: seguramente encontraremos entre ellos, el gusto por las artes, la comunicación, las letras, las manualidades y habrá alguno que pueda culminar una carrera, como el periodismo, el derecho o cualquier otra actividad y sin embargo, el tiempo transcurre lento y pesado para cada uno de esos seres, que ven como van perdiendo su vida e ilusiones, sin mas luz que la permitida dentro de las cuatro paredes donde conviven, esperando una solución a sus problemas, creados o no, pero que nunca llega.He visto en España, un concierto fantástico de los presos de una de las cárceles mas importantes de ese país, preparado por un excelente profesor de música, que los fue llevando poco a poco durante un año, para lograr la excelencia que presentara la orquesta y ese grupo vocal sinfónico, aplaudido por multitudes, con un lleno espectacular, donde el público olvidó que eran presos los que ofrecían su arte, para demostrar que si se puede lograr los objetivos, mediante fe y constancia…No podríamos hacer otro tanto? Acaso carecemos de los medios económicos posibles a ser destinados a llevar a cabo una obra magnífica como esa, que contribuiría a formar mejores elementos dentro de las diferentes gamas de las Bellas Artes? O no tendríamos la capacidad y voluntad necesarias por parte de las directrices gubernamentales, para llevar a cabo este proyecto? No hay un Ministerio de la Cultura, que mancomunadamente con las Instituciones Penales, le den curso a esa idea? Recuerden que estamos en una vidriera, expuestos continuamente a las adversidades de la vida, por lo que no estamos a salvo de caer en la situación de nuestros presos.Máxima:

 

CAERSE ESTA PERMITIDO, LEVANTARSE ES OBLIGATORIO

 

Escrito por: Yayita Rainiero Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Caracas, 01 de enero de 2009
 

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