Jesús Petit da Costa

 

1 Mayo, 2016

 

 

A los corianos se nos enseña desde muchachos que al primer irrespeto o burla se debe responder contundentemente con una trompada, porque al que no lo haga le tocarán el trasero de allí en adelante convirtiéndolo en el hazmerreír del pueblo. Es lo que está haciendo Maduro con la AN porque se dejó faltar el respeto desde el primer día, rehuyendo la confrontación a causa del electoralismo a ultranza y el pacifismo bobo que la enerva.

La AN fue electa con una votación abrumadora para salir de Maduro apenas instalada. Era entrar tumbando y capando. Contaba a su favor que no sólo están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión popular, sino estamos en vísperas de que se dé la máxima: el colapso total (escasez con hiperinflación, sin medicinas, sin luz, sin agua e inseguridad extrema en las calles y en las carreteras, y aún dentro de las casas). Y ya sabemos que además está dada la condición subjetiva fundamental para la rebelión popular: el 85% de los venezolanos quiere salir de Maduro ya, como sea.

La AN fue electa como instrumento para lograr este objetivo. Para nada más. Debió entender que recibió un mandato imperativo. Pero la AN no ha cumplido con el mandato recibido: 1) No depuso a los magistrados ilegítimos del TSJ revocándolos, sin lo cual es imposible lograr el objetivo; 2) No ordenó la destitución del Ministro de la Defensa, General Padrino, a consecuencia del voto de censura, profundizando la división dentro de la FAN, sin lo cual es imposible lograr el objetivo; 3) No ha exigido, directa y frontalmente, la renuncia de Maduro y tampoco, en su defecto, ha declarado nulo el acto de su juramento y toma de posesión por su ilegitimidad al no cumplir con el requisito de la nacionalidad (venezolano por nacimiento y no tener doble nacionalidad); y, 4) Ya que no se ha atrevido a tomar estas decisiones, tampoco ha optado por aprobar con la mayor urgencia una enmienda constitucional que establezca el juicio político mediante el cual podría destituir a Maduro por su responsabilidad en esta pavorosa crisis y ordenar su enjuiciamiento penal por el concurso de delitos cometidos por él, desde la traición a la patria al ser títere de Cuba y la usurpación de funciones hasta las gravísimas violaciones de los derechos humanos durante los sucesos de 2014 más el forjamiento de documentos y actos falsos ocurridos durante la enfermedad y muerte de Chávez. Ya lo dije y ahora repito: se le dio una metralleta con 112 balas-diputados y no ha disparado un tiro para provocar la crisis terminal de la tiranía. Consecuencia: Maduro está alzado, alardeando de macho, tanto que les manda a limpiarse con el oficio que recibió. Es la respuesta lógica al que no pelea, exponerlo al ridículo.

Definitivamente la AN no va a hacer nada de lo que está obligada a hacer. Ha claudicado. Para disimularlo ha declinado en el revocatorio. Semeja lo que hace el muchacho que no quiere confrontar al que lo tiene de “sopita”. Cuando lo ve de lejos, cruza la esquina y se va por otra calle. Ni siquiera cambia de acera, porque sabe que el tipo hará lo mismo para conseguirse de frente. Pero de nada le servirá huir. El abusador, previendo la fuga, tiene a su pandilla apostada allí para hacer mofa del fugitivo. Sabe que no reaccionará, paralizado por la droga que ha tomado: la vía pacífica y electoral, cuyo efecto secundario es el terror al pueblo en la calle junto con militares alzados. Es un drogadicto del pacifismo bobo y del electoralismo a ultranza, que le ha robado la voluntad de pelear si alguna vez la tuvo.

Por la claudicación de la AN el escenario político se traslada al CNE, que es de Maduro, con el TSJ vigilando, también de Maduro. Entonces la salida de Maduro está bajo el control de Maduro, porque la AN no se atrevió a sacar a Maduro. A partir de ahora la AN no cuenta para la salida de Maduro. Y no sirviendo para esto, que era su razón de ser en las actuales circunstancias, no sirve para nada. Excepto para que Maduro la siga usando de punching-ball. La AN ha pasado a ser algo inútil y superfluo, igual puede sesionar o disolverse, para el caso es lo mismo. Se suicidó porque tuvo miedo de tirar la parada.

Sin dejar de cachetear a la AN para ver si resucita, lo que parece misión imposible, hay que iniciar de urgencia la otra forma de lucha: el pueblo en la calle. ¿Cómo? Promover protestas y sumarlas a las espontáneas, irlas coordinando y dirigiéndolas al objetivo político: salir de Maduro, paso previo a salir de Cuba, del comunismo y de la tiranía. Allí tienen los jóvenes un espacio para el surgimiento de nuevos y verdaderos líderes, que encaucen el estallido que se aproxima a fin de que no sea anárquico.

@petitdacosta

Fuentehttp://www.noticierodigital.com/2016/05/habiendose-suicidado-la-asamblea-preparemos-la-calle/

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