Lo qué mantiene a las dictaduras, es el juego democrático que le hace la misma ciudadanía.

El régimen venezolano lleva años contando con unos líderes que se hacen llamar de la oposición, pero con sus actos, decisiones y cometarios demuestran una actitud colaboracionista o simplemente no quieren perder una parte del poder que hace mucho daño a una sociedad, la cual quiere salir del desastre que está.

De nuevo la oposición venezolana exigirá una fecha y las reglas para poder realizar el referéndum revocatorio este año, pero a mi modo de ver las cosas y, siguiendo el juego democrático entre la democracia y la dictadura, el régimen dará la fecha para recolectar el 20% de firmas que se necesitan para activar dicho revocatorio, se tomará el tiempo necesario para verificarlas y como resultado dará la fecha del revocatorio para los primeros meses del próximo año 2017, los tiempos no darán para lograr los cambios que desea la oposición , en ese desencanto, el régimen aprovecha y, cambia o deja al mismo vicepresidente, desmotivando a la oposición para que acuda al llamado al revocatorio, en dicha elección la baja asistencia electoral reafirmará al presidente y como resultado hará que el régimen multiplique su fuerza y la oposición se vaya para el solar de la casa.

Como siempre me gustaría estar equivocado.

Si se realiza el Revocatorio 2017, será como el referéndum del 2004, de nuevo la oposición no entiende o comprende que las dictaduras mutaron y se vistieron de democracia.

A los ciudadanos que de verdad desean un cambio y creen en el país, sino cambian su forma de actuar, no dejan a un lado el fanatismo, ese que dicen tener los oficialistas, pero que también los enferman y los neutralizan, no llegaran a ningún lado.

¡Divides y triunfaras! ¿Será ese el problema que, la oposición no deja que la sociedad se divida, tome sus propias decisiones para que logren triunfar?

Criticamos el continuismo, pero a la vez lo apoyamos cuando el fanatismo nos embarga.

Mario Vargas Llosa nos recuerda.

“Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación

¿Será qué la democracia es tan mala que, opinar nos mata y pensar nos encarcela?

Escrito por:  Luis F. Córdoba R.
@lfcr81
 

Fuente: http://www.atracoalpueblo.com/2016/09/revocatorio-2017.html 

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