Ahí está su foto, horas antes que el régimen chavista, si, el de Chávez de Venecia y el film de Oliver Stone, lo condenara a ser juzgado encerrado en la miserable cárcel de Rodeo I, donde se encierra la escoria de esta sociedad. Su nombre es Julio Rivas y su delito es ser un hombre antes de tiempo, llegar a donde muchos jamás llegarán en su vida. Julio, un estudiante de esos de verdad, decidió no plegarse a una oposición cuatropatosa, decidió apenas mentarle la madre a esta camarilla ladrona e inmoral. Decidió gritar Fuera Chávez, decidió que ya está bueno de tanta entrega en apenas los veintiún años que tiene a cuestas, de los cuales la mitad se los ha expropiado Chávez y su oferta miserable y magalómana. Julio no ha cometido ningún delito, es juzgado por tener una moral superior a la mayoría de los venezolanos. Una visión de libertad que hace honor a su condición, la de niño-hombre, la de inocente y valiente. Nadie, desde hoy me puede quitar la admiración de venezolano a este compatriota, ni mucho menos a la que siento por todos los niños-hombre como él: son todo lo que, oposición u oficialismo son incapaces de ser. Hombres de verdad. Mis respetos a Julio, mis respeto a todos los niños de Venezuela, son todos mis hijos. Así lo escribo.


David Morán Bohórquez
Fuente:  Correo electrónico

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