Ya estamos cansados. Y no hablo solo por mí. Recojo las opiniones de los vecinos. Del edificio donde vivo. De quienes viven en la Urb. Los Nísperos, de quienes viven en la calle Bolívar y sus alrededores.  ¡¡¡Ya estamos cansados!! ¡¡Hartos!!.

Hace ya varios años ocurrió lo que para algunos es un milagro. De una imagen o figura –realmente no lo sé- de la Virgen del Perpetuo Socorro comenzó a brotar aceite. Un aceite de origen aún desconocido porque nadie  -que yo sepa- ha presentado análisis sobre el mismo. El aceite, de acuerdo a muchos testimonios ha sido milagroso. Hasta aquí todo está muy bien. Un milagro es como un dogma para el favorecido por el milagro. Simplemente cree en él y no lo discute.

Pero el milagro  ha generado bastante dinero y este dinero ha traído un grave problema que cada día se acrecienta. Las masivas donaciones en metálico permitieron a los que poseían la imagen construir una capilla en la calle Bolívar a la cual acuden gran cantidad de personas, inclusive algo similar a las denominadas peregrinaciones. Tengo entendido que se ha construido un salón en el cual pueden descansar o pernoctar los peregrinos y se logrado construir un bonito templo en el cual ofician misas y otros ritos católicos.

Más, atendiendo a los dictámenes de la religión cristiana, quien dice serlo debe practicar las obras corporales de misericordia, entre ellas dar de comer al hambriento y  de beber al sediento. Para ello la organización que gira alrededor de la Virgen del Perpetuo Socorro instauró desde hace tiempo  un servicio de comida para socorrer al hambriento. En un comienzo pude apreciar la asistencia de personas que habitan en Turmero, carentes de medios económicos- socorridos por esa obra caritativa pero, poco a poco, en su mayor parte mujeres, se fueron retirando ¿La razón? Muy simple.  Comenzaron a migrar hacia Turmero indigentes, para no calificarlos de peor manera, que provenían ¡¡¡hasta de los Teques y San Juan de los Morros!!. Progresivamente nos hemos convertido en una especie de corte de los milagros, similar a la que existía en el París del Medioevo en la cual durante el día la caterva de mendigos pedía limosnas aparentando necesidades y en la noche, ya en la zona donde habitaban, recuperaban milagrosamente la salud y se dedicaban a francachelas.

Aquí en Turmero, la gran mayoría de quienes acuden a disfrutar de la comida que misericordiosamente se les sirve, se dedican con el dinero que no gastan en alimentación a comprar drogas y alcohol. Los propietarios de inmuebles se han visto obligados a edificar cercas porque es común que sus espacios sean ocupados como dormitorios, urinarios y defecaderos. Transite usted de día o de noche por las aceras donde  confluyen las calles Bolívar y Ribas y allí verá docenas de personas gritando, intercambiando licor y pidiendo ayuda a quien pase. Observe el área del pozo denominado Ambulatorio, ubicado en la calle Bolívar, y verá que sirve como dormitorio y ducha, donde los bañistas desnudos se exhiben sin el menor pudor. Atrévase a ir a la parte posterior del ambulatorio, donde hay unas edificaciones abandonadas y se encontrará docenas de personas durmiendo y agrediéndose para “defender sus espacios”. Los bancos de nuestra plaza Mariño sirven de camas a los borrachos y drogados mientras una jauría de perros les cuida y eventualmente se dedican a destrozar las pequeñas plantas sembradas en ese lugar. Rodee la manzana donde está el supermercado Día a Día y verá toda la inmundicia reunida, restos de comidas, cajas de cartón que sirven de colchones en la noche cuya recolección habría de hacerse cada hora para mantenerla presentable porque esa zona y los aleros de un edificio en construcción también son dormitorios. El edificio abandonado –hoy en aparente reconstrucción, situado cerca del Supermercado San Diego también fue una cueva para dormir y actualmente, ascender a El Picacho, una de las preferencias de los turmereños ávidos de mejorar su salud se ha hecho peligroso porque también sirve de dormitorio, incluyendo la casita de agua y el área del tanque.

Ahora tendremos la gota que derramará el vaso. La adquisición de un costoso terreno para instalar un comedor más amplio. La noticia de su inauguración correrá como pólvora y vendrán indeseables hasta de Santa Elene  de Uairén. ¿Tendremos que soportar esto? ¿No existe reglamentación al respecto?

 

Creo que en el mejor de los casos aquí hay una caridad mal entendida. No puedo creer como aseguran algunos irreverentes que se trata de un negocio, de una industria de la pobreza,  porque Amalia y quienes le acompañan no dan la impresión de ser ese tipo de gente. Es simplemente una caridad mal entendida y peor orientada. Los recursos que en ello se malgastan sirven para que quienes disfrutan de las comidas consuman más drogas, más alcohol. No sé mucho de caridades pero creo que esto debería canalizarse de otra manera. ¿Porqué no hacer del comedor otra cosa más útil? Podría ser una escuela, un área de rehabilitación, cualquier cosa menos un comedor gratuito. Y si fuese este el caso, habría que controlarlo y dar de comer al hambriento pero de comida y no de droga y alcohol a menos que para que disfrute de esa caridad deba someterse a una rehabilitación. El presbítero Pan Lago hizo una escuela y allí está aún alumbrando. También promovió una clínica y aún está allí prestando su servicio. Esas son verdaderas canalizaciones de recursos que no solo ayudan a los necesitados sino que mejoran la condición del ciudadano..

 

No deben olvidar quienes pretender ser caritativos también están obligados a practicar las obras espirituales de Misericordia y entre ellas están dar buen consejo al que lo necesita y, muy importante, corregir al que está en error.

 

¡ NO AL COMEDOR !

 

Si usted está de acuerdo con este planteamiento, divúlguelo; escriba papeles y péguelos en las áreas públicas. Hágalo saber a las autoridades. Escriba cartas de protestas y que la firmen sus vecinos. Hagamos que nos escuchen. Imprima esta carta y llévela a alguna autoridad.

Escrito por: José Hermoso Sierra

Noviembre 2011

Fuente: http://josecopiaopina.blogspot.com

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