DISFRUTANDO LOS LOGROS RECREACIONALES DE LA REVOLUCIÓN

MIS VACACIONES EN LAS RIBERAS DEL GUAIRE!!

 

Pocos días antes de llegar las festividades carnestolendas comenzó a dominarme la angustia de no saber dónde llevar a mi mujer y mis cuatro hijos durante este asueto. Para muchos es muy fácil la escogencia, la playa, la montaña o quedarse en la casa, al final estos fueron los destinos.

Yo estoy cansado de hacer lo mismo cada año, es decir, ir a los sitios ya indicados. Pero cuál no sería mi sorpresa al ver en internet, cuando almorzaba en la oficina (ese día no se había ido la luz, por lo general llego con 2 horas de atraso pues siempre me quedo encerrado en el ascensor cuando se va la electricidad), una noticia del año 2005 cuando el Comandante Presidente, quien vivía en ese tiempo en Venezuela y salía por TV a cada rato para echarnos cuentos, anunciaba en Aló Presidente que el río Guaire iba a ser saneado en 5 años, en ese momento la flamante Ministro Jacqueline Farías recibió la orden y muy contenta le ofreció al líder máximo de la Revolución que obedecería su mandato: si mi Presidente, el río Guaire será saneado!! Cuando esté listo invitaré a otros mandatarios del ALBA y MERCOSUR para que se bañen conmigo. Ya me veo con Daniel Ortega, Cristina y Evo, jugando bolas criollas en las canchas que Jacqueline va a construir y bañándome en las cristalinas aguas del “río padre de la sultana del Guarida Repampanos (nombre científico del cerro el Ávila).

Clarooooo!!! Se me prendió el bombillo (claro de los ahorradores traídos de Cuba), estamos en el año 2013, saqué mi cuenta y concluí, ya son 8 años del anuncio o lo que es lo mismo, exclamé en un grito tan ensordecedor como los que pegaba Bernardo el asistente de zorro cuando se echaba palos y se ponía a cantar rancheras (a Bernardo le encantaba Cielito Lindo y La cama de Piedra), ¡Coñooooo “el Guaire está saneado, rescatado!!! En ese momento dije, ya sé dónde voy a pasar mis carnavales, en las hermosas y restauradas playas del río Guaire. De la alegría vinieron a mi mente las expresiones callejeras que aprendí en mi infancia cuando jugaba chapitas en el barrio, en Catia: 0h! santos cielos!, Repampanos!!, Rayos y centellas!, Recorcholis!!!, Caspitas!!!

La alegría me embargó, al terminar mi faena de trabajo, agarré mi lonchera del Corazón de mi Patria (todavía quedaba un huevo sancochao y un cambur manzano), prendí mi carro y me fui a mi casa, al llegar le dije a mi esposa “ Brígida Ofelia, mami, recoge los corotos y los cuatro muchachos que mañana nos vamos de playa ribereña! Dijo ella, Tas loco papi, yo no quiero ir pa’ los llanos, tan lejos a bañarme en río. Que va mi amol, estas equifero!!!. No mi reina, vamos a mojarnos los huesos en el rescatado río Guaire. Comooooo! Había que verle la cara de asombro, como si hubiese encontrado un supermercado lleno de Harina Pan. En

serio papi?? Ella exclamó casi llorando de la emoción “esto solo se ve en revolución”. Que regalo más grande me has dado gordo, ya le voy a decir a los niños. En ese momento los llamó, todos estaban en sus cuartos, el mayor viendo La Hojilla, el segundo embelesado leyendo el libro de poemas de Tareb William (el poeta de la revolución) y los otros dos jugando “La Vuelta a Venezuela buscando a Rosita”, que le trajo el niño Jesús. Hijooooos! exclamó Brígida Ofelia, y comenzó a llamarlos por sus nombres (ella es fanática de la TV y los bautizó con nombres de algunos personajes adorados por ella), Spiderman Ramón, Robín Ezequiel, Terminator Daniel y Sheldon Ernesto(es el menor y es un pequeño intelectual) mañana nos vamos de vacaciones. En ese momento todos gritaron Que finoooooo mami!!

Esa noche hicimos las maletas y agarramos parte del mercado semanal para llevarlo a nuestra excursión; fui a la caja fuerte que tengo en el cuarto (camuflajeada con un cuadro del arcángel San Miguel, el del tenedor) y saqué tres paquetes de Harina Pan, dos jabones y cuatro rollos de papel “tualet”. Metimos la ropa de los muchachos y una carpa que hice con los restos de un encerado de mi suegro, quien era camionero y hacía “biajes y mudansa”. Después de arreglar todo, me eché un bañito y me puse a ver “Quién tiene la razón” (como se aprende y se educa uno viendo estos programas culturales).

A las 5 am sonó el despertador. Despertamos a los niños, nos desayunamos con un plato de avena y “conflé”. Mientras ellos comían yo acomodaba las cosas en el carro y pegaba mi moto de playa al remolque.

Listooooooos?? Si papiiiiiiiii!!! Ok, nos vamos pal Guaire. Finoooooooooooooo papi!!!. Ya en el carro le dije a los chamos pónganse las elásticas de seguridad (mi carro no tiene cinturones de seguridad), los amarré de ventana a ventana con una tripa de caucho de bicicleta y arrancamos oyendo mis “cedeces” de Jorge Celedon, Shakira, reaguetton, Juanga, Servando y Florentino, música fina, Mas ná!!!!.

El lunes de carnaval, comenzamos nuestra excursión, cual expedición de National Geographic o Dyscovery Channel o de compras en los mercados buscando las vainas de la casa. Después de placenteras y amenas 9 horas y media de cola y esquivando motorizados y huecos, llegamos a las riberas del Guaire. Allí estaba!!!, imponente, fluyendo sus aguas puras y cristalinas, mis ojos no lo podían ver (claro se me había bajado la cachucha del Caracas, como coño lo iba a ver). Brígida Ofelia se sentó en la playa de blancas arenas a llorar de la emoción, de ver aquel espectáculo increíble de la naturaleza y de la mano del hombre. En ese momento salió de lo más recóndito de su ser, cual novela de Delia Fiallo protagonizada por

Arquímedes Rivero Y Maguampi Acosta, un grito de exclamación: GRACIAS JACKELINE POR LOS FAVORES RECIBIDOS!!!.

Comenzamos a sacar las cosas del carro, los chamos no esperaron se zambulleron en las azules aguas del rescatado curso de agua (también se le dice río). Brígida Ofelia, con su voz tierna de madre preocupada (ella estudió en el San José Tarbes, tar vez no se acuerde de todo lo que aprendió con las hermanitas de esa congregación) les gritaba, “Miren grandes carajos, no se metan pa lo hondo que Uds. no saben nadal, no me vayan a cagar las vacaciones”

Después de arreglar todo y sentarme en mi silla de extensión, saque mi extensión y la conecté a la batería del carro con unos bombillos para alumbrarnos cuando llegara la noche. Comenzó la tarde a languidecer y a renacer las sombras-cual moliendo café-. Ya Brígida Ofelia había ha sacado a los muchachos de la playa y los vistió. Mientras ella preparaba la cena, me fui a caminar con los muchachos a ver las hermosas caminerías, adornadas con flores, palmas y otras plantas tropicales. En nuestro caminar disfrutábamos del paisaje, veíamos volar las aves (como ya estaba oscuro, no sé si eran zamuros o murciélagos), saludábamos a los otros vacacionistas que también, como nosotros, disfrutaban de algo único que cualquier país envidia tener.

De regreso, la cena estaba lista. Después de comer los niños fueron a la carpa a dormir, mientras Brígida y yo hablábamos bajo una luna esplendorosa y nos tomábamos un café esplendoroso (endulzado con Splenda). Llegó la hora de irnos a las colchonetas de la carpa a dormir y descansar después de un día mágico y ajetreado.

De repente como a las 5 de la madrugada nos despertamos oyendo gritos de asombro de otros temporaditas, me pregunté (para mis adentros), oh, Santos cielos, que estará pasando?? Salimos de la carpa a matar la curiosidad que nos carcomía, al ver lo que vimos nos quedamos aturdidos, salí corriendo a despertar a los niños, quienes con sus ojos lagañosos y las velas de moco que tenían en la nariz (se habían resfriado con el baño en el río) exclamaron: Vergacion papi, unos delfines!!!!!

Seguro no lo creerán, pero era cierto lo que veían mis ojos una “manada o un rebaño de delfines” (el termino me lo dijo el Dr. Roque Davis, el mismo de “disulidar”) los cuales a su paso río arriba se zambullían en las tibias y cristalinas aguas del río, salpicándonos a todos con el agua del río cual bendición del Papa con agua bendita. No lo podrán creer, eran más de 30 hermosos delfines, los cuales se perdieron con su sonido particular allá en la lontananza.

Con este espectáculo maravilloso nos recibió el martes de carnaval. Fui al carro y en del doble tanque que tiene y que abre con una combinación en números romanos saqué un paquete de Harina Pan para preparar unos bollitos que comería con un revoltillo para Spiderman Ramón, Robín Ezequiel, Terminator Daniel y Sheldon Ernesto. Los huevos tenían más de un año y no pudimos hacer el revoltillo, pues habían nacido unos pollitos y a Brígida le dió lastima torcerle el pescuezo, así que se los regaló a los niños de mascota.

Le dije a los chamos, hoy martes debemos aprovechar el día, pues mañana nos vamos a la casa. Así que bajé mi moto de agua y le dije a los niños ¿Quieren ir al zoológico de Caricuado o quedarse en la playa jugando en los toboganes de agua? Si papiiiiiiii exclamaron todos, más contentos que los presidentes del ALBA firmando convenios con el país (y ahora más con Nicolás y Diosdado). Ante tal respuesta, agarré mis cuatro muchachos y los monte en la moto de agua (íbamos más apretados que tuerca de submarino o que en el metro a las 6 de la tarde).

Comenzamos a remontar río arriba y en nuestro paseo fluvial la gente nos saludaba y nos lanzaba caramelos, confundiéndonos con una carroza del INAM nos gritaban Aquí es!! Aquí es!!, frase no conocida por mis hijos. En un descuido que tuve por estar pendiente del canal de navegación y no atropellar a los bañistas, Spiderman Ramón le pegó un huevo sancochao a una viejita que estaba tomando sol en una silla de ruedas, quien gritaba también Aquí es!! Aquí es!!. Como pude lo regañé y como castigo le prohibí que viera la hojilla por un mes (algo fuerte para él, pues él hace sus tareas viendo y consultando este programa).

Pasado este percance, llegamos al zoológico de Caricuado, los ojos de alegría de los niños eran un poema (no como los de Tareb William). Dejamos la moto de agua en un pequeño embarcadero construido en la orilla del río y subimos a la autopista Francisco Fajardo, donde nos sacudió otra sorpresa, un lindo monorriel cuya ruta era desde el embarcadero al parque zoológico. Había que ver la cara de felicidad de los niños, más contentos que los habitantes del 23 de enero o de los bloques de Cutira después que le pusieron los ascensores a los edificios. Nos bajamos del monorriel y en la vía a la entrada del zoológico le compré a los chamos unos raspados deliciosos hechos de Merecure, Tártago con tope de leche de magnesia. Al fin llegamos, exclamó Terminator Daniel.

Pero todo no podía ser felicidad o un sueño hermoso, cuando me acerqué a la taquilla a comprar las entradas me dijo el encargado (con disfraz de cazador africano), mire mayol hoy no se abre el zoológico, ante esta trágica noticia le pregunta asombrado (tanto como el viernes 8 de febrero cuando Giordani y Merentes anunciaron la devaluación del BF), Recorcholis, Que pasa? . Mayol unos facinerosos acaban de hacer un “secuestro exprés” y se llevaron todos los

animales, como no hay plata no podemos pagar el rescate. Lo más grave mayol es que la jirafa y la elefanta están preñadas y el rinoceronte lo acabamos de operar de una hernia umbilical y estaba de reposo. No sabemos que hacer mayol. Si quiere pase pa que no pierda el viaje, lo que queda es un morrocoy, un zamuro y un chivito del zoológico de contacto, Me dijo cual canción de los Amigos Invisibles, mayol “Eso es lo que hay”. Le agradecí el gesto pero estaba más descompuesto que perro muerto pisado por gandola en autopista.

Ante tal situación y muerto de la arrechera agarré mis tripones y nos devolvimos al embarcadero. Prendí mi moto de agua, monté a los chamos y comencé mi travesía aguas abajo en las azules aguas del rescatado y rehabilitado río Guaire. De lo mal que me sentía pise chola fondo y bajaba por el río más rápido que “botellazo de meretriz”. De repente escucho una sirena ensordecedora, bajo la velocidad y volteo para ver qué pasaba. Cual no es mi asombro cuando veo una gorda con un disfraz de Bay Watch, que me hacía señales que me detuviera, me decía con un parlante “detente, te digo que te detente”. Cuando me detengo, se me acerca con tono amenazador y me dice “Cuidadano, está detenido, deme su cedula y su licencia de conducil”. Un momento ¿Quién carajo es Ud.? Y la gorda me dice soy un funcionario y pertenezco a equipo elite GBRRGDCDMP. Ah siiii! le digo yo. ¿Que vaina es esa? y ella me responde Guardianes Bolivarianos de las Riberas del Río Guaire del Corazón de mi Patria.

De nuevo me dice su moto está decomisadas y debemos ir al comando. Ya era más de las 2 pm y debía regresar a la carpa donde estaba Brígida Ofelia esperándonos para comer y para bañarnos. En ese momento comencé a cagarme y a pensar que hacer. Le pregunté, ¿Por que me detiene? y me dijo, por no respetar la velocidad de navegación, por estar más de 2 personas en el vehículo automotor y por exceso de velocidad. De nuevo me dijo deme sus credenciales. Ya algo nervioso saque la cartera en lugar de la licencia le mostré una estampita de la virgen de Coromoto, en lugar de la cedula le enseñé una foto de la 1ª comunión de Robín Ezequiel y por el certificado le mostré un Kino Táchira. La gorda se arrecho más y me dijo Cuidadano Ud. no respeta la artoridaz?. Disculpe son los nervios. Ella al verme asustado se condolió y me dijo con voz baja y viendo pa todo lados, “podemos llegar a un acueldo”. Sin esperar le dije cuanto quieres? Lo que Ud pueda pa los frescos. Abrí la cartera y disimuladamente le metí en el megáfono 500 BF. Cuando los vió me dijo, Que bolas!! No soy tan barata!! Y le pregunté ¿Cuánto quieres? No tengo más. Se me acercó de nuevo y me dijo al oído ¿Tienes Harina Pan? . Quedé perplejo ante esta solicitud insólita e incumplible. Decía para mis adentros (no se en que parte de mi cuerpo queda esa vaina, pero solo me escuchaba yo), “Esta si tiene bolas de verdad, darle Harina Pan, este preciado y desaparecido tesoro”

Ya comenzaba a oscurecer y me pregunto de nuevo ¿Entonces qué? Le dije ¿Que de qué?. Me peló los ojos. Cabizbajo le dije Ok, vamos a la carpa y te doy un paquete, no puedo más. La gorda Bay Watch aceptó, lo cual percibí por su sonrisa por medio de la cual pude ver que tenía un diente picado y le faltaban como 2 piezas del juego de comedor.

Reiniciamos la navegación río abajo, de nuevo en las placidas aguas del rescatado río Guaire. Al llegar a la carpa, subí solo al carro, abrí el doble tanque y le dí el paquete de la preciada manufactura cerealícola. Ella se despidió de mí y de Ofelia y se perdió en las aguas del hermoso río, cual Danubio Azul o Támesis. Ya cansado me zambullí en el cristalino río para refrescarme y pasar la arrechera. Ya en la noche compartí con Brígida Ofelia unos tequeños rellenos con anchoa, unos plátanos sancochaos y unas arepa de chicharrón de pavo que habíamos traído de la casa, acompañados con un Dumbar Año y Medio con Chinoto. Ya pasada la media noche fuimos a dormir, para levantarnos el miércoles de ceniza y regresar a la casa.

Estas fueron mis inolvidables vacaciones en las riberas del irreconocible río Guaire, el cual espero visitar de nuevo en Semana Zángana, gracias a la revolución.

Bueno los dejo. Voy al baño a ponerle una velitas a Jacqueline Farías y a las animas del purgatorio y ver Casos de Familia, hoy con un caso verdaderamente insólito: “Mis padres me quieren desheredar, porque soy estítico”.

Fuente: Correo electrónico del Prof.  Santiago Clavijo A.

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