NOTA DEL EDITOR: para abonar a la sabiduría de los refranes, esta entrada atípica en mi página web, obedece, a que yo que escribo en los medios desde los 17 años y que trabajo más de 10 horas diarias como promedio en la computadora -de lunes a lunes- nunca me ocupé de averiguar si existía un texto que diese cuenta del transito humano de mi madre, casualmente, en un puerto de Internet dedicado a estudios genealógicos y familiares, me encontré con que no existía texto alguno y evidentemente me sentí culpable, entendí plenamente aquello de ">en casa de herrero asador de palo y me puse a hilvanar estas líneas, excusen ustedes.

Salud

ALFREDO CORONIL HARTMANN
Ítaca 14 de abril de 2017.

 

REPARACIÓN NECESARIA
FICHA BIOGRÁFICA DE RENÉE HARTMANN VISO

Alfredo Coronil Hartmann

 

Mi madre fue una mujer excepcional en muchos sentidos, muy brillante intelectualmente, tuvo amplio dominio del inglés, el francés, el alemán y el italiano, se graduó de medico cirujano y obtuvo el Doctorado en Ciencias Médicas a muy temprana edad (23 años) con calificaciones que, según correspondencia del Vice-Rector Académico de la UCV, eran las mas altas alcanzadas, por estudiante de medicina alguno, hasta 1943. Estando exiliada en Francia se recibió de Sociólogo en La Sorbona. Había venido al mundo en la antigua Villa de Todos los Santos de Calabozo, el 22 de agosto de 1920 y falleció en Caracas el 16 de enero de 1991.

Apasionada por los deportes, especialmente la natación y el voleibol, pero no eran excluyentes, ella y sus dos hermanos fueron grandes nadadores, les enseñaron a nadar los legendarios salvavidas de Macuto, Quintín Longa, el caribe Vidal y uno que apodaban “el Carite”, se iban nadando desde Macuto hasta la Guaira, siendo apenas unos niños, también desde los 3 años montaban a caballo, tan pequeños eran, que una señora creyó que eran caballos desbocados corriendo por la calle, ya que los jinetes no se veían. Realizó todos sus estudios de primaria y bachillerato, en el colegio privado para señoritas, Católico Alemán, de las hermanas Goetz y luego de los Gondeyes, ya desaprecido, entonces “rival” del San José de Tarbes de las Hermanas Francesas. Una vez graduada de bachiller, dictó en él la cátedra de Biología, la mayoría de sus alumnas eran mayores a su edad y se convirtieron en sus amigas para toda la vida, entre ellas, la internacionalmente laureada cineasta Margot Benacerraf.

Fue igualmente una lectora ávida, decía que observando que una profesión tan absorbente como la medicina dejaba poco espacio para la lectura, decidió especializarse en psiquiatría, rama que no solo permitía, sino que obligaba a ser buena lectora, devoraba novelas, poemas, teatro, todos los géneros, recuerdo que decía que leer a Fiódor Dostoievski enseñaba más psicología que el mejor texto. 

Llevaba su rigor profesional a extremos como obligarse a escuchar las radionovelas, de tanta gravitación en la vida de los venezolanos de entonces, recuerdo que yo, un niño para esa fecha, le pregunté -bastante amoscado- que si eso le gustaba, me respondió sonreída que no, pero que las vidas y los personajes de esas novelas, formaban parte de las referencias esenciales de muchos de sus pacientes y que por consiguiente estaba obligada a conocerlas.

Se casó en primeras nupcias con mi padre el Dr. Alfredo Antonio Coronil Ravelo, Profesor Titular -Jefe de la Cátedra de Clínica Ortopédica y Traumatología de la UCV- en febrero de 1942, quien había sido su compañero de promoción, tuvieron un sólo hijo, el 16 de marzo de 1943. En 1952 se divorciaron amigablemente y mantuvieron ejemplar amistad hasta la muerte de mi padre en 1971. En 1968 se había casado nuevamente, con Rómulo Betancourt, ex-presidente de la República, escribió varios libros sobre su especialidad, la psiquiatría infantil y de adolescentes, así como sobre los problemas de la infancia abandonada y la orientación profesional y un relato autobiográfico “Rómulo y yo”que editó la empresa española Grijalbo.

Apenas graduada, fue Directora del Hospital Santa Rosa de Tumeremo, mientras mi padre, Capitán, asimilado a la Guardia Nacional, se desempeñaba como médico de la frontera con la Guayana Inglesa, escogieron sus cargos para hacer la pasantía rural, en el último pueblo de Venezuela, para que no quedase duda que en nada se valían del hecho de que un hermano de mi padre, el Dr. Fernando Rubén Coronil, fuera a la sazón Inspector General de Hospitales y Presidente de la Beneficencia Pública del Distrito Federal.

Fue Directora del Instituto Luisa Cáceres de Arismendi y de la Casa de Observación de Menores, institutos del Consejo Venezolano del Niño, también Psiquiatra en el Dispensario de Higiene Mental del Ministerio de Sanidad, en El Paraíso y asociada con el Doctor Jesús Mata de Gregorio y con José Luis Vethencourt establecieron un consultorio privado en La Candelaria, antes de salir al exilio. Durante los años de destierro, ejerció un tiempo la práctica privada en Nueva York y fué Jefe del Laboratorio Técnico del Instituto Superior del Profesorado Francisco Morazán, en Tegucigalpa Honduras, dentro de la Misión de la UNESCO, después de 1958, fué Jefe de la División Técnica y Coordinador General del Consejo Venezolano del Niño, fundó el Instituto Venezolano de Orientación y Selección Profesional. En 1974 fué disignada Vice-presidente del Consejo Nacional de Recursos Humanos, en el cual diseño y dirigió el programa hecho con la colaboración del Gobierno Español, por su labor en esas funciones, fue condecorada por el Rey de España con el Lazo de Dama de Isabel La Católica, recibió también el Lazo de Dama de Justicia, de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, impuesta por S.A.R. Don Francisco de Borbón y de Borbón, Príncipe-Gran Maestre de esa orden antiquísima. En 1984 fue designada por el presidente Jaime Lusinchi, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en la Confederación Helvética (Suiza).

Fué luchadora política desde su adolescencia, en 1936 de apenas 16 años de edad, encabezaba manifestaciones en Caracas, militó en el Partido Democrático Nacional, el clandestino PDN y se incorporaron, ella y mi padre, a Acción Democrática, en plena clandestinidad, al regresar de sus estudios de Post-Grado en los Estados Unidos, en 1950, donde ella obtuvo el Board en Psiquiatria Infantil y de Adolescentes, cumpliendo su transito de 3 universidades, por unas de muy de sólido prestigio: Columbia, Michigan y Chicago. De la resistencia a la dictadura de Pérez Jiménez pasó a la Cárcel Modelo, donde compartió celda con la viuda de Leonardo Ruiz Pineda y juntas salieron al exilio, del cual no regresarían hasta la caída de la dictadura.

Fue una rebelde, frente a los prejuicios de una familia muy conspicua y tradicional, como lo fue frente a los despotismos. Me siento, creo que justificadamente, orgulloso de ella.

ACH.

Ítaca 14 de abril de 2017.

Fuente: https://pararescatarelporvenir.com/author/pararescatarelporvenir/

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