Cuando hubo humo blanco luego de la drástica renuncia de tu odioso antecesor, y dijeron que eras tú, un jesuita progre, argentino, de sonrisa bonachona y amable, me alegré. “El primer papá americano” pensé. Nadie como él para conocer la complicada realidad de nuestro continente.

Cuando dieron a conocer tu nombre como próximo pontífice, me alegré mucho más, porque Francisco de Asis es uno de mis santos preferidos, y era un buen augurio que hubieras elegido el nombre del humilde santo, amante de la naturaleza, de la pobreza y de la alegría.

Cuando hablaste de los curas pederastas, rechazándolos y diciendo que debían pagar, abrí los ojos. “este vino a meter el dedo en la yaga, bien por él”

Cuando diste tus primeras declaraciones a favor de los homosexuales, aceptándolos también a ellos como hijos de Dios, me dije a mi misma: “Mi misma, aquí hay una vaina especial” y esta vez si que me ilusioné y quise creer en una iglesia más inclusiva y progresista, que diera cabida a las mujeres como pastoras, al matrimonio de sacerdotes, a la aceptación de los anticonceptivos, y a tantos cambios que los fieles del catolicismo piden y/o necesitan.

Así de ingenua y pendeja soy. O fui.

 



Pero si que te retrataste con cada uno delos gorilas de sur America, y Fuiste a Cuba y te retrataste muy risueño con esos monstruos, pero no hiciste el menor gesto para atender a las damas de blanco: Esas mujeres devotas, que van por las calles con flores, y van a tus iglesias a rezar por sus presos, y por su patria que lleva mas de medio siglo soportando unos dictadores de mierda.
 



Y En las puertas de tu propia iglesia estuvieron durmiendo tres Venezolanas increíbles, devotas católicas, tres madres y esposas que claman justicia, esperando por ti, y no les concediste una audiencia, para no disgustar al régimen, y en cambio si le diste audiencia sin el protocolo exigido al dictador de mi país.
Abogaste por un “dialogo” entre el gobierno y la oposición, y luego te permitiste hablar de “la oposición” venezolana como “dividida” de una manera festinada y alegre, sin apersonarte de nuestra realidad.

… Y esta es la hora que no has alzado tu voz de hombre de Dios, para exigirle rotundamente a un gobierno criminal que detenga la masacre de nuestros muchachos.

 



¿Sabes que, Jorge Bergoglio? La iglesia no eres tu. La iglesia es mi familia, mis amigos. Mis paisanos, que todos los días salen a llenarse los pulmones de gases tóxicos, pero que no dejan de protestar contra este régimen criminal, corrupto y vende patria.

La iglesia son las monjas que marchan en la calle junto a sus conciudadanos, y que se enfrentan con su dulzura al opresor.
La iglesia son esos curas nuestros, combativos y guerreros que te conminan a actuar, y los párrocos que desde los pulpitos los domingos y cada vez que pueden, lanzan sus homilias, y sus pastorales, defendiéndonos, exhortándonos a no rendirnos. Orando por y con nosotros.

La iglesia es la solidaridad de los vecinos, y la de los estudiantes de medicina. La de los venezolanos que recogemos medicinas y alimentos desde todos los rincones del mundo para enviarlas a nuestra gente.
La iglesia es la real idiosincrasia de un pueblo maravilloso en su esencia.
La iglesia son esos muchachos nuestros, esos héroes casi niños, que están matando como moscas, y que ponen el pecho, el valor y la arrechera para luchar por un futuro que ellos no verán, pero cuyo sacrificio como el de Cristo, quedará para las próximas generaciones.

La iglesia es mi oración de la noche y la de la mañana, es mi sobresalto cada vez que veo una foto, que leo otra noticia terrible, La iglesia es mi esperanza, y mi convicción de que nuestra voluntad es mas firme que nunca, y que habrá justicia.
La iglesia soy yo, con todo y esta frustración de ver como la religión que me legaron mis mayores es politizada y usada como comodín por políticos como tu.

Y es que pienso que Cristo no era político. Cristo echó a los mercaderes, del templo a golpe limpio. Cristo se enfrentaba. Si, ya se que Cristo nos queda grande a todos, es cierto, pero especialmente a ti.

Tu no eres la iglesia, Jorge, La iglesia es mi fe en que ese Dios Misericordioso en el que creo, y MI madre bendita del Valle, nos van a ayudar a salir de nuestra tragedia.

Amen.

Fuente: https://notiforo.com/foros/viewtopic.php?t=20546

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