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Advirtió el Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus, al recordar las tres veces que Jesús fue tentado. Pero, el pasar del tiempo nos hace olvidar buenos ejemplos y actitudes firmes.

Siglos después que Jesús mandó al carajo al insolente Satanás, en Venezuela hay un régimen totalitario, dictatorial, obediente, sumiso a la satánica tiranía castro comunista. Tras veinte años de voluntaria sumisión de un chavismo que habla de soberanía, pero la somete a los diablos de La Habana; una mayoría contundente ha sido clara al denunciar vivimos bajo una dictadura infernal que no respeta garantías democráticas ni dignidad ciudadana. La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la OEA, el Grupo de Lima, la Unión Europea, la casi totalidad del mundo libre y democrático, alertan con creciente intensidad, en la patria de Bolívar se violan la Carta Democrática, principios y valores del sistema interamericano. ¡Se patea a diario la democracia!

Al mismo tiempo, razones diplomáticas, intereses propios de cada país, comodidad política y mucha hipocresía, han permitido instancias de diálogo mal entendidos y peor ejecutadas, coreografías de la pérdida de tiempo. Hay que aceptarlo, pero sin resignación. La comunidad internacional tiene su tiempo y mecanismos, en el proceso, la crisis humanitaria para la mayoría de la población aumenta.

Sin embargo, es en los ciudadanos donde recae la responsabilidad de indicar el camino adecuado, para que se produzca el necesario y deseado cese de la usurpación por libre voluntad del pueblo, nunca basado en la cohabitación ni diálogos que solo dan oxígeno a la opresión absolutista. 

Los tiempos y sus hitos son significativos, como cuando en 2017 el oficialismo impuso, por su cuenta y rechazo popular, la Asamblea Nacional Constituyente a la cubana y como todo lo que viene del castrismo, tramposa, fraudulenta y a la fuerza, pretendiendo substituir al poder legislativo electo en 2015. Ahora los hitos son diálogos que se suman a la retahíla de peroratas fallidas.

Tras el advertido fracaso de Republica Dominicana hasta la misteriosa reedición en Oslo/Barbados, hubo intentos de conciliación por mediadores inventados o auto-convocados, otros comedidos y los surgidos sólo para acallar voces. En realidad, cada fracaso, desengaño de expectativas derrotadas, ha sido una victoria para el castrismo venezolano. Negarlo, es una majadería de bobos incapaces de reflexionar.

La condición más difícil, pero no imposible de superar, en las reuniones caribeñas, es la de mantener a Maduro en Miraflores y su gobierno el convocante de elecciones parciales o generales. Ya el presidente encargado retó al presidente usurpador para convocarlas, con lo cual parece dejó de ser condición el cese de la usurpación. El otro gran problema es levantar sanciones, liberar cuentas bancarias para Maduro, su entorno y personeros del oficialismo. Igualmente, el tema sancionatorio a familiares que los imposibilita viajar libremente y gastarse el dinero robado. Afortunadamente, no está en manos de los socios supuestos opositores sino en las de Donald Trump, y tribunales federales que el Presidente no puede detener.

Un sector opositor interpretó quizás a beneficio de manera errónea las conversaciones entre la Casa Blanca y funcionarios castro-maduristas, pensaron fue un espaldarazo al diálogo. El gobierno norteamericano tuvo que ponerlos en su sitio y aclarar, no negocia con usurpadores ni respalda elecciones sin cese de la usurpación; contrario al anhelo pusilánime de negociadores MUD/FA e imbéciles que no descartan revocatorio contra el usurpador. ¿Y cómo podría ser distinto? Sólo en la mente irracional fracasada de socios empeñados en la convivencia absurda, necia e insensata con un gobierno, que no lo es, sino tiranía.

Politiqueros bufones soñaron arbitrar espacios para el diálogo, útiles a la dictadura que les obsequió riqueza mal habida. Aprovechando sus debilidades, continuó ganando tiempo, mientras cientos de miles son desplazados, mueren de hambre, falta de medicina o tortura. Cada nuevo cómplice el régimen lo asume para luego asfixiarlo. Los guisos -que comienzan a conocerse- conjuntos, entre socios, son repugnantes, asquerosos y nauseabundos.

La izquierda, el castrismo, comunismo y socialismo bolivariano, seguirán en su estúpida vieja retórica antiimperialista resentida de incompetentes, importada de Cuba, el enemigo es el imperio y hay que combatirlo. Manual cubano básico, primitivo, desgastado, stalinista, patibulario, arcaico, siempre fracasado.

La comunidad internacional levanta su voz cada vez con más fuerza, la verdadera presión comienza y la ilegitimidad es cada vez mayor. El pueblo todavía resiste. Pero, no olvidemos el sistema paramilitar para intimidar, manejar la criminalidad y continuar con represión sistemática.

Existen discrepancias dentro del gobierno estadounidense entre halcones y diplomáticos. Pero en Venezuela los pendejos cada vez son menos, y observando el desenlace inminente de la salida del castrismo, -aunque lo nieguen- hay contactos, emisarios, para salvar el pellejo y la plática que tanto costó robar. ¿Habrá realmente diferencias entre Diosdado y Nicolás?, o la necesidad de sobrevivir políticamente obliga? ¿Sucederá el quiebre dentro de las filas del oficialismo? ¿Hay gobernabilidad o inercia?

Importante permanecer presionando, en algún momento se hará la luz que alumbrará solo si la persistencia de los comprometidos con la recuperación democrática y empeñados en ser libres continúa. No es un asunto para inexpertos ni ilusos dubitativos. Al final, más temprano que tarde, habrá un cambio.

Escrito por: Armando Martini Pietri
@ArmandoMartini
26 agosto 2019

Fuente: https://hqmkre.bitlydns.net/2019/08/26/con-el-diablo-no-se-dialoga-por-armandomartini/

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