Santiago de León de Caracas, fundada en 1568 por Diego de Losada. Antaño tierra aborigen, dominio de los indios Caracas y el Cacique Guaicaipuro; tercera (y actual) Capital de la República Bolivariana de Venezuela. Cuna del Libertador y de la Independencia, Sultana del Ávila, reino de los Amos del Valle. Caracas, ciudad de los techos rojos, Sucursal del Cielo, Ciudad de la Luz. Doña cuatricentenaria.

Caracas, ¡linda Caracas! 

   Esa era la Caracas de mis abuelos, que llegaron a una Venezuela mucho más prometedora que la que yo he conocido, en toda una (corta) vida de vivir aquí. Esa era la Caracas de mis papás, que vivieron los derroches de los 80, cuando la gente se iba a hacer mercado a Miami y decía “ta’barato, dame dos”… Yo nací y he crecido en Caracas, pero nunca he vivido en esa ciudad. Mi Caracas es desordenada, sucia, insegura, descuidada, empobrecida, oscura, ineficiente, corrupta… Una ciudad en guerra contra sus habitantes, contra el progreso que una vez fue su bandera, contra sí misma.
  Una vez alguien que quiero mucho me dijo que Venezuela es como una mujer que te monta cachos: la muy sucia hace contigo lo que le da la gana, te rompe el corazón… pero es bella. ¡Es bella! Y no puedes evitar amarla y volver a caer, y caerás mil veces, porque la amas. Así es para mí Venezuela, y así también es Caracas. En el mismo saco cae mi UCV, que es como una Venezuela en miniatura, igualita de infiel, uno le da su alma y ella te da 3 o 4 horas de cola para inscribirse, una perdidita por La Hoyada y 20 paros al mes… pero la amo. No sé si fueron todas las veces que cante “Cerro Ávila” cuando era chiquita camino al colegio, u oír a mi papá decir “miren niñitas, ¡miren qué bello el cerro!” todos-los-días de mi vida… en algún momento, entre un tequeño y otro, tal vez en una subida al teleférico o en un aguinaldo de mi mamá, en un acto folklórico del colegio o en una hallaca, me enamoré para siempre.
  Sobre eso quiero escribir; sobre el lugar que amo, donde nací, donde he crecido…. Y sobre todo lo que queda por hacer para que sea el lugar donde quiero que crezcan mis hijos.

 

Escrito por: Cristina Ciordia
 

Fuente: http://vivirenccs.blogspot.com/2011/05/mi-caracas.html

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