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Con el deseo de colaborar efectivamente para que los votantes de hoy se transformen en los electores del mañana y que el principio de que la soberanía reside en el pueblo sea una tangible realidad. Nuestra consigna: ¡Votar para elegir!

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NOTA IMPORTANTE: Las propuestas que hacemos en este sitio solamente se pueden hacer realidad en democracia.

 

 

 

 

En una sociedad las deudas políticas siempre se pagan, ahí no cabe el olvido ni el perdón.

En Venezuela la transición no se puede dar con un simple hecho de darle más poder a uno y debilitando al otro y menos cuando se ha burlado a la justicia.

La crisis política que está viviendo Venezuela para poder ser solventada, tiene que pasar primero por una junta cívico-militar, en la que participen los colegiados, representantes de la iglesia, representantes políticos sin figuras actuales y militares sin ningún rango político, se debe formar con el único propósito de depurar todos los poderes, comenzando por el CNE, limpiar la data electoral y así poder convocar a nuevas elecciones.

La transición no puede pasar por las manos de los militares mafiosos y menos si son elegidos por el mismo régimen o los traidores que se dicen llamar opositores, empezando que no van a poder depurar los grupos que hacen vida con ellos, grupos de choque llamados “Colectivos” ni a organizaciones violentas adeptas a la ideología socialista, como las milicias y participantes de misiones que sólo sirven para mantener la corrupción y la anarquía dentro del mismo sistema.

Todos sabemos que un cambio de gobierno en Venezuela para que sea efectivo tiene que ser de unos 180 grados, el cual afectará sin duda a un sector mal acostumbrado de la sociedad venezolana que ahora vive de la mafia, el narcotráfico, la trácala y la extorsión.

El daño que a causado el socialismo dentro de la sociedad venezolana durante estos 20 años, ha dejado cicatrices muy difíciles de sanar, deudas de mucho peso, tanto moral como económicas, por todo esto, una salida salomónica de la crisis seria por medio de la traidora democracia, pero ya los vientos que vienen de Oslo traen noticias negativas hacia esa posibilidad.

Hoy en día los líderes políticos en Venezuela de todas las tendencias cuentan con muy baja credibilidad ya que una vez más han demostrado ser parte del mismo saco donde se encuba el socialismo, es por eso que lo más sano seria una junta cívico-militar que lamentablemente no se formará a dedo ni por un llamado democrático electoral, aunque muchos no lo quieran aceptar esta responsabilidad está cayendo sobre los hombros de los ciudadanos, si de verdad quieren lograr un cambio de dirección.

Dentro de la sociedad existen líderes de mucho talante y honestidad que sabrán atender al llamado en el momento que le haga el país, líderes de derecha que asumirán la responsabilidad de reconstruir a Venezuela sin el color rojo y mucho menos con el olor socialista.

Todo cambio requiere de sacrificios y mucho trabajo, es ahí donde se demostrará de que están hechos los venezolanos libertarios que desean un futuro mejor para el país y su familia.

¿Será qué Venezuela no tiene quien la ame?… El psicoanalista americano Stephen Grosz en su magnífico libro LA MUJER QUE NO QUERIA AMAR, nos deja una reflexión que muy pocos nos atrevemos a aceptar, en ella nos dice; “El cambio involucra la pérdida… De hecho, todo cambio implica pérdida, y, sin embargo, la vida misma es el cambio. Siempre estamos dando algo por otra cosa y el punto es que nos perdemos a nosotros mismos cuando tratamos de negar esos cambios, cuando nos negamos a que la vida conlleva la pérdida.”

Quien no se atreve cambiar una limosna por un buen trabajo, está condenado a vivir sometido y humillado por el simple hecho de aceptarla.

El hombre libre no llega hasta el supermercado nada más, llega y pasa mucha más allá.

Escrito por: Luis F. Córdoba R.
@lfcr81
4 junio 2019

Fuente: https://medium.com/@lfcr81/transici%C3%B3n-c8e5c206e3b4

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