He pasado toda mi vida escuchando “ahora sí, nos convertimos en Cuba”… “ahora sí, la ley de (inserte su ley preferida aquí) nos va a joder”… “ahora sí, aquí se va a armar un lio, la gente no se va a calar esto”, “ahora sí, hay que irse” ahora sí, ahora sí, ahora sí…

     Durante mi infancia y buena parte de mi adolescencia estuve esperando que pasaran todas esas cosas que “ahora sí” que iban a pasar… pero nunca llegaron. En mi mundo de cristal nunca faltó nada. Cuando llovió tuve techo, cuando el paro tuve regalos, cuando cambiaron la ley de educación mi colegio siguió siendo el mismo, cuando las invasiones, nadie se metió en mi casa… las marchas y protestas dejaron de ser una noticia en mi vida y terminé por creer que todos los adultos eran unos exagerados alarmistas y que la verdad es que aquí no estaba pasando nada. 

     Yo crecí creyendo que como mi papá y mi mamá, algún día iba a ser grande y trabajar por mi país... la cosa está en que no tenía idea de que país era ese. Cuando crecí y di por primera vez un par de pasos fuera de mi realidad, entendí dónde era que habían sucedido todos esos “ahora sí” que a mí nunca me tocaron: en Venezuela. ¿Y dónde si no en Venezuela viví yo todos esos años? En Nunca Jamás, en el Bosque de los Cien Acres o dentro de la Lámpara de Aladino, no se… pero no en el país en el que vivo ahora.   Venezuela sí se quedo sin techo, sin regalos, sin colegio, sí fue invadida. Es confuso para una adolescente que ya de por si se la pasa confundida, darse cuenta que el lugar donde creyó haber vivido toda su vida, en realidad no existe.

     Tengo muchos amigos que continuarán viviendo en esa realidad, ciegos a lo que pasa más allá de su nariz… que criarán a sus hijos en esa realidad y vivirán quejándose de males que nunca les afectan. Gente que cree que Chacao es el país y que pegarle un tiro a Chávez es a solución a todos nuestros problemas; que se contentan con llorar el pasado, ignorar el presente y escupirle al futuro. 

     Hoy ya no me toca decir “cuando sea grande”… Cristina, ya eres grande y lo que te toca es decidir. Yo me niego a llorar por un pasado que no conocí. Ahora que se por qué país es que voy a trabajar...

¡Ahora sí!

     Ahora sí, hay que fajarse estudiando para tener algo que ofrecer mañana; ahora sí, es momento de salir de la arrogancia que siempre trae tener una sola perspectiva y escuchar a los demás; ahora sí, toca moverse para lograr una alternativa sólida; ahora sí, debemos ser líderes, no esperar a ser liderados; ahora sí, hay que dejar de lado la indolencia y la soberbia para poder trabajar por quienes lo necesitan. 

     Nunca más le daré mi “ahora” a quien se conforme con quejarse, o a quien no le duela de verdad… el ahora es MIO, mío para regalárselo al país que amo y arrebatárselo al que lo hiere… a los culpables por acción y por omisión.

Escrito por: Cristina Ciardo
Fuente: http://vivirenccs.blogspot.com/2011/06/ahora-si.html

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