Hablar de Turmero es reencontrarse con Aragua, es añorar las conversaciones animadas que sostuvieron nuestros ancestros en la plaza Mariño, es recordar la luna llena, luceros, luciérnagas y cocuyos que iluminaban los caminos y caseríos de nuestra geografía pueblerina a finales del siglo pasado y principio del presente. Es memorizar ese devenir histórico, el alero acogedor de las casonas. Estos recuerdos producen melancolía y tristeza para muchos que han visto cómo ha ido un pueblo soñando con las transformaciones y el modernismo, sin tomar en cuenta la conservación de nuestro pasado, de nuestra cultura, de nuestro patrimonio.

Hoy, al cumplirse 390 años de haberse reconocido jurídicamente a Turmero por el Juez del poblado, Teniente Pedro Gutiérrez de Lugo, en lo civil y por el vicario Gabriel de Mendoza, en lo eclesiástico, el 27 de noviembre de 1620, los turmereños se llenan de júbilo por contar con una entidad que ha tenido un inusitado crecimiento en los últimos treinta años y ha llegado a ser considerado uno de los pueblos de mayor vigor en América Latina, con la separación de su territorio y la creación de parroquias. Pero quienes igualmente lamentan que las huellas de su pasado se estén borrando.

José Torres, director de Archivo Histórico de Mariño, consideró “que Turmero está a pocos pasos de convertirse en la ciudad cuatricentenaria de Aragua. Es considerada una tierra privilegiada porque cuenta con grandes potencialidades que le ha permitido ocupar un sitial importante en la región”. “Es un pueblo que aún conserva esa parte de nuestra historia, pero que se ha venido perdiendo en un alto porcentaje, con el modernismo, con el crecimiento urbanístico e industrial de los últimos años, pero debemos evitar que nuestra historia termine de morir”, acotó.

Recordó Torres que “Turmero es como un cofre de recuerdos, de privilegio, con valiosos recursos turísticos, con la gran bondad de la excelente ubicación geográfica, su desarrollo comercial, industrial y residencial”. Narró el historiador que esta entidad fue la escogida por el General Juan Vicente Gómez como sitio preferido para el descanso, esto nos llena de orgullo, porque fueron numerosos personajes que marcaron la historia en este rincón de Aragua. Esta localidad cuenta con excelentes condiciones para convertirse en gran centro de atracción turística, es decir, es un territorio de encanto, bendecida por Dios”.

“Con el transcurrir de los años, cada día queremos que Turmero logre ese empuje arrollador de trabajo, constancia, y prosperidad, que se ejecuten planes estratégicos para convertirnos en un ejemplo de gran organización, de desarrollo y progreso, que el gentilicio nos llene de alegría donde nos encontremos y nos pregunten de dónde eres y digamos, de Turmero estado Aragua, con fuerza y orgullo”, comentó Torres.

“En esta tierra de encanto, a sus 390 años debemos explotar, recuperar los espacios turísticos e históricos como el Parque Agustín Codazzi, la Casa San Pablo, la Iglesia Nuestra Señora La Candelaria, la plaza de Mariño, la Capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la sede del Concejo Municipal, el Mercado Campesino de Turmero, la casa de la Gallera o vieja Casona de Revenga, la casa de la familia Martínez Ruiz, el zoológico de Paya, la vieja Casona de Paya, Pedregal, Cepe, Chuao, Polvorín, Ruina de Casa Villegas, Monumento Nacional Samán de Güere, ente otros”, señaló el historiador, quien concluyó diciendo que sería el mayor regalo para esta localidad, “mantener su pasado, pero consolidando su futuro”.

Escritos por: Beatriz Lara Mendoza   @blara_EA
Fuente: El Aragueño 27/11/2010

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