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Fortaleza en tiempos difíciles PDF E-mail
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Una de las cosas que más ha despertado mi admiración, en estas últimas semanas, ha sido la fortaleza con la que millones de venezolanos han enfrentando esta etapa histórica y crucial que está viviendo nuestro país. Y no estoy hablando solamente de los adultos, sino que me impresiona particularmente la fortaleza de muchos jóvenes y niños. A ellos les ha tocado vivir tiempos muy duros, con muchas dificultades, incertidumbre, odios y divisiones; y de mucho peligro para sus vidas.

A pesar de eso uno los sigue viendo jugar y sonreír como niños que son; o cómo van a sus fiestas a disfrutar de su juventud. Estas nuevas generaciones ¡admirables! tienen muy bien puestos los pies sobre la tierra y saben que su futuro depende de lo que cada uno pueda aportar. Muchos de ellos están muy claros de la gran misión que tienen por delante en el país donde les ha tocado vivir. A muchos de esos niños y jóvenes uno los ha visto reír, cantar o bailar; pero también los hemos visto sufrir y llorar. Sí ¡llorar! porque están cansados de tanta incertidumbre, de tanta mentira, de tanto odio, de tanta violencia. Ellos y ¡todos! queremos una vida tranquila, una vida normal, una vida ¡en paz!

Creo que los momentos duros son los que han hecho que muchos de nuestros niños, jóvenes y no tan jóvenes estén hoy más fuertes que un roble. El otro día pensaba en esa fortaleza y me costaba entenderla. Y es que pareciera que mientras más golpes recibimos, más fuertes nos ponemos. Pensaba también que esa fortaleza no nos ha llegado de un día para otro, sino que han sido años de paciencia, de perseverancia, de trabajo, de seguir adelante, de caerse y pararse, de avanzar poco a poco; pero sobre todo, de seguir luchando con alegría y con esperanza, aun teniendo todo en contra.

No me cansaré de pensar y repetir lo que un amigo, que vive en el exterior, me comentó hace pocos meses: "Ustedes están luchando tanto, con tantos problemas, pero yo los veo tan felices". Y es que ¿cómo no vamos a estar felices cuando estamos luchando por nuestro país, por un futuro mejor para todos esos niños y jóvenes que nos remueven el alma cada vez que los vemos preocupados por su futuro?, ¿cómo no vamos a darles esperanza y ánimo a todos ellos?, ¿cómo no vamos a luchar por ellos?

Quiero compartir con ustedes parte de una charla de motivación que dio el psiquiatra austríaco Viktor Frankl en el campo de exterminio nazi de Auschwitz a 36 hombres, un 24 de diciembre de 1944 (estaban con 30 bajo cero, sin calefacción y sin zapatos). Aquí sus palabras: "Un hombre consiente de su responsabilidad ante otro ser humano jamás tirará su vida por la borda. Si conoces el porqué de tu existencia serás capaz de soportar cualquier cómo. Podrán acabar con nuestra vida, pero ningún poder de la Tierra podrá arrancarnos lo que ya hemos vivido. Os ruego que encaréis con gallardía la gravedad de nuestra situación. No podemos refugiarnos en el pasado para apaciguar los horrores del presente. Pensadlo: estamos ante un desafío, el desafío de seguir viviendo. Podemos hacer una de estas dos cosas: convertir esta experiencia en una victoria o limitarnos a vegetar, dejando de ser personas. Incluso aquí debemos subsistir al cobijo de la esperanza en el futuro. No importa que no esperemos nada de la vida. Lo que verdaderamente importa es lo que la vida espera de nosotros. No hay que avergonzarse de nuestras lágrimas porque demuestran nuestro valor para encararnos a las injusticias. Olvidaos del placer, olvidaos de la venganza, olvidaos de la cobardía. Lo único que tenemos que tener presente es nuestra voluntad de seguir. La voluntad es una cuestión de hecho, no una cuestión de fe. Porque nosotros no inventamos el sentido de nuestras vidas sino que lo descubrimos. A cada uno de nosotros nos está reservado un cometido que cumplir. Y todos respondemos con nuestra propia vida ante esa obligación".

Sólo termino diciendo que nunca antes en mi vida había estado tan orgullosa de ser venezolana. Lo que me llena más de orgullo es cómo hemos ido aprendiendo y avanzando, poco a poco, con mucha paciencia, por el camino de la paz y del ejercicio de nuestros derechos democráticos. Y cada día estoy más orgullosa de tantos millones de venezolanos (de todos los sectores de la sociedad) que desde que se levantan hasta que se acuestan luchan día a día ¡íntegramente! por sacar a su familia adelante, por ayudar a que este país avance por un camino de valores, de integridad, de trabajo, de verdad, de unión, de paz.

Le pido a Dios, con todo mi corazón, que nos ayude a continuar con mucha fortaleza en estos tiempos tan difíciles para nuestra patria. Y le pido que no perdamos nunca la paciencia para seguir sembrando en ¡todo! momento diálogo basado en la verdad, conciliación, paz y alegría. Porque sólo así podremos construir un mejor futuro para todos nuestros queridos hermanos venezolanos.

Escrito por: María Denisse Fanianos de Capriles
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@VzlaEntrelineas

Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/130501/fortaleza-en-tiempos-dificiles

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