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Una de las conductas más terribles que puede tener un ser humano y que se puede convertir en algo colectivo es el famoso fanatismo, este apasionamiento que puede ser exagerado, desmedido, irregular y tenaz que defiende sin que la razón intervenga a una tendencia política, religiosa, deportiva , artística o sentimental, puede acabar muy mal.

Cada día que pasa por culpa de las ideologías o doctrinas mal fundadas, hay más muertos por la conducta de los fanáticos que los que puede causar un virus o una pandemia inventada por los desubicados y ambiciosos socialistas.

Muchas de las sociedades son creadas en este mundo por diferentes tendencias y se fortalecen gracias a las personas de poca educación intelectual y a las que les falta la responsabilidad frente a sus propia libertad permitiendo que sean otros los que les conduzcan sus miserables vidas.

Los políticos, “Líderes religiosos“, artistas y deportistas han logrado que muchos de sus seguidores discriminen, maten, humillen y lleven hasta la quiebra a quienes no compaginan o no están de acuerdo con quienes les gobiernan sus forma de pensar y de actuar.

El fanatismo mata por diferentes razones y de las peores tenemos las religiosas y las políticas, entre las diferente fanaticadas internacionalmente encontramos: Al qaeda, Al Shabaad, Hizballa, Isil o Isis, Kahane Chai, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC ), Foro de Sao Paolo y los destructores socialista del PSUV.

Entre los fanáticos vemos sentimientos de odio, resentimiento, envidia y rencor, también observamos en ellos la falta de responsabilidad, de capacidad y de actitud frente a un mundo que les exige libertad e individualismo

Entre las conductas del fanático vemos la falta de personalidad, la incapacidad para tomar decisiones, la poca habilidad de dominar un tema fuera de su falso comfort, como el miedo que los mantienen atados a unas disciplinas, ordenes o mitos que los mantienes sumisos frente a eso falsos líderes que se han creado o les han vendido como si fueran muñequitos de tortas.

El fanatismo mata tanto con una droga y carcome como una cáncer fuera de control, lo grave de todo esto es que el enfermo por fanatismo ideológico, político o religioso no le importa morir en la miseria con tal de defender el mal que lo esta matando en vida.

Al mundo lo esta acabando los fanáticos que por defender cierta posición, se olvidan de vivir a su manera, que por cuidar un curul, un estatus, un carnet o una estampita se lazan como fieras salvajes contra su conciudadano sólo por no ser parte de su enfermedad.

Cuando un ciudadano pone al frente de su vida el fanatismo antes que la razón, se convierte inmediatamente en un esclavo voluntario que se siente feliz con las patadas que les da por el trasero quien les dice defenderle, cuidarlo, protegerlo y comprenderlo.

Hay que dejar el fanatismo, porque está permitiendo que muera la razón y florezca la pasión, cuando la pasión es tan peligrosa como un loco armado y vendado, en la única parte donde la pasión se emplea, es en el lecho donde se reviven los sentidos, se desatan los sentimientos, se pierde la compostura y aun así la pasión se vuelve peligrosa porque muchas veces sus resultados no son los deseados.

El fanatismo preocupó mucho a los filósofos que defendían la razón y el sentido común, entre ellos se encuentra Voltaire quien decía que “cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es incurable” porque es corrosivo, enemigo de la libertad, del progreso del conocimiento y el responsable por asesinatos, genocidios, masacres, guerras, persecuciones, injusticias y violencias de todo tipo.

Cuando tomes el control de tu vida, haz que el motor esté lleno de pasión, en el volante esté la razón y que en la cajuela se oculte el manipular fanatismo que suele destrozar todo por su camino.

Escrito por: Luis F. Córdoba R
@lfcr81
31 mayo 2020

Fuente: https://medium.com/@lfcr81/el-fanatismo-mata-29a40138f210

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