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Gatopardismo // Dulce María Tosta

Mi oposición a los políticos en Venezuela, es de todos conocida, pero esa posición no se nutre con la fanática apreciación de que todo chavista es malo y todo opositor es bueno, que el rojo es el color del mal y la culpa, y el azul es el color del cielo; ¡NO! creo en la afirmación bíblica «por sus obras los conoceréis», no por sus colores, por sus promesas, menos. Tampoco creo en sus fingidas sonrisas y mentiras lanzadas al voleo durante sus falsas campañas electorales.

No debemos perder de vista que para los que se hacen llamar "políticos de oposición" las cosas no están nada fáciles. Los partidarios de la vieja política, la misma de los pequeños comités tomando las grandes decisiones, una vez más, aceitan sus armas para hacer triunfar el próximo 6 de diciembre de 2020, el gatopardismo.

Creer que un montón de políticos son propietarios de la unidad es mostrar suprema ignorancia sobre el significado del término: “unidad (Del lat. unĭtas, -ātis). Unión o conformidad”. Los venezolanos desde hace mucho tiempo ya no estamos unidos y menos, conformes. Algunos, quizás los más cándidos, consideran una "obligación patriótica" ir a votar aun cuando sea con el pañuelo en la nariz; a esos les quiere hincar el diente los falsos políticos que dicen ser de oposición, aprovechando el furibundo antichavismo que les nubla la capacidad de análisis; ellos llevarán a la Asamblea Nacional, a los mismos pillos que por largo rato vienen desfilando por las filas de sus partidos. Otros, no menos antichavistas, pero más claros en lo peligroso de un salto atrás, pensamos que es hora de que emerja una nueva oposición, clara de sus deberes para con el País, realmente democrática y en sintonía con los anhelos del sufrido conglomerado nacional.

Insisto con mucho pesar: los venezolanos no somos electores, sino simples votantes; que el Poder Electoral no reside en los ciudadanos, sino en un cne (en minúsculas) que recibe órdenes de Maduro y en las cúpulas podridas partidistas que se hacen llamar "opositores democráticos", que en poco se diferencian de su contraparte del PSUV. Esta dramática realidad convoca a los independientes a prestar especial atención a su conducta política, a ratificar su convicción de que la democracia es la menos imperfecta de las formas de gobierno, o como dijo Henry David Thoreau: “Ningún gobierno es perfecto. Una de las principales virtudes de la democracia, sin embargo, es que sus defectos son siempre visibles y en los procesos democráticos pueden señalarse y corregirse”.

#NoMasFarsasElectorales
#NoMasFalsosDialogos
#NoSeVotaEnTirania

Escrito por: Dulce María Tosta
@DulceMTostaR
21 agosto 2020

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