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La nacionalidad se adquiere de diversas maneras que se fijan en los artículos 32 y 33 de la Constitución, y al tenerla se es ciudadano con todos los derechos y obligaciones establecidas en las leyes. La ciudadanía es un componente de la nacionalidad y otorga derechos y deberes independientemente de la edad que se tenga.

Las variantes en la calidad de ciudadano las define si se integra y cumple un papel útil en la sociedad o no...  de acuerdo con eso se le considerará un buen o mal ciudadano. 

Veamos...  ¿Cuáles son, a grandes rasgos; las características de un buen ciudadano?

Tiene identidad.

Respeta la bandera, el himno, el escudo nacional, desea aprender más de su  historia, geografía, cultura y tradiciones. El hecho de saberse y sentirse ciudadano de una comunidad, puede motivar a los individuos a trabajar por ella, es allí donde radica la importancia de la identidad ciudadana.

Está informado.

Todo buen ciudadano se informa sobre los temas de actualidad en su país y en el mundo. Es nuestro deber estar bien informados para evitar ser manipulados. ¿Estás al tanto del acontecer nacional?

Tiene pensamiento crítico.

Debemos estar conscientes de la necesidad de analizar el gran volumen de información y la amplia diversidad de opiniones que recibimos cada día. Un buen ciudadano analiza esa información, exigiendo pruebas y argumentos. El pensamiento crítico es una habilidad fundamental para ser un ciudadano competente, libre y responsable.

Participa.

La información analizada críticamente permite actuar a partir de ese conocimiento. La participación puede tener muchas formas, desde compartir información hasta involucrarse en las decisiones de la comunidad.

Respeta los Derechos Humanos.

Los derechos humanos están recopilados de forma específica en la Declaración Universal de DDHH y deben ser respetados por todas las naciones en el mundo. Esto es fundamental ya que permite proteger a las personas de todo tipo de abuso, trato desigual, discriminación y toda práctica que va en contra de la dignidad de las personas como la tortura, tratos crueles o degradantes, esclavitud y servidumbre sin importar su raza, edad, sexo, religión ni ninguna otra característica o situación a la que esté sometido. Por ejemplo: las personas que están privadas de libertad pierden algunos de sus derechos (como el derecho a la libre circulación) pero bajo ninguna circunstancia pierden sus derechos humanos.

Respeta el medio ambiente y los animales.

Cuidar, respetar y proteger la naturaleza, sus plantas y los animales  silvestres y domésticos   es responsabilidad de todo ciudadano, tanto en el plano individual como a nivel social.  Un buen ciudadano no sólo se limita a realizar estas acciones por sí mismo sino que además las fomenta en su comunidad. A fin de cuentas, es el futuro de la vida de la Tierra ─y la nuestra─ lo que está en juego.

Respeta la diversidad.

En toda comunidad existen diversas creencias y religiones, orientaciones sexuales, ideologías políticas y costumbres. Todas esas posturas deben ser respetadas, y su único límite debe ser el impuesto por la ley. Además de que este respeto permite una vida comunitaria pacífica, la interacción con personas de puntos de vista diferentes al propio enriquece la visión del ciudadano y fortalece su actitud crítica.  

Rechaza la violencia.

Un buen ciudadano rechaza el uso de la violencia y la agresión, en cualquiera de sus tantas formas... física, psicológica, patrimonial, económica y sexual.

Tiene ética.

¿Es ético el soborno, tráfico de influencias, blanqueo de capitales provenientes de la corrupción, desvío de recursos, peculado? No. Venezuela está urgida del fortalecimiento de los valores éticos en la lucha contra la corrupción.

Vela por el bien común.

Un buen ciudadano cuida que se cumplan las condiciones generales que son de ventaja para todos, especialmente de las personas más débiles (ancianos, niños, enfermos, etc.)

Coopera.

Un buen ciudadano debe ser solidario e involucrarse con los problemas de su comunidad aunque no lo afecten de modo directo. Todas las cualidades de un buen ciudadano sólo tienen sentido en un contexto de cooperación con sus conciudadanos para no limitarse a simples acciones individuales. Organizarse colectivamente para promover cambios puede redundar en mejoras significativas para toda la comunidad.

Participa en la vida política.

Un buen ciudadano aspira la construcción de una dirigencia política honesta, preparada cognitiva y éticamente para ocuparse de los asuntos públicos y debe ser responsable de votar a sus representantes de modo consciente y responsable. En realidad, para un ciudadano es imposible dejar de participar; porque aún renunciando, se participa. 


Escrito por: Norys Acosta.

Fuente: Su autor

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