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Con el deseo de colaborar efectivamente para que los votantes de hoy se transformen en los electores del mañana y que el principio de que la soberanía reside en el pueblo sea una tangible realidad. Nuestra consigna: ¡Votar para elegir!

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NOTA IMPORTANTE: Las propuestas que hacemos en este sitio solamente se pueden hacer realidad en democracia.

 

 

 

No somos electores // Dulce María Tosta

Es lamentable pero necesario afirmar que en Venezuela la soberanía reside en Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, por una parte y por la otra, en la falsa oposición representada por los partidos del G4 y afines; nunca, en los ciudadanos venezolanos que sufren a diario la tragedia por la inflación, la escasez, los pésimos servicios públicos, la inseguridad, la pérdida de valores y ahora, el #VirusChino y la escasez de gasolina. Los segundos, escogieron a dedo para el 6 de diciembre de 2015, el 76% de sus candidatos a la Asamblea Nacional, dejando apenas un 24% a la libre escogencia de la ciudadanía; apelando a la absurda argucia de que unas primarias universales podrían ser afectadas por manipulaciones del régimen.

No se puede llamar soberana a una ciudadanía que vota, pero no elige y que es utilizada por las organizaciones políticas como instrumento para legitimar el despojo de que la hacen víctima, cuando, además, le han negado la realización de elecciones primarias transparentes y universales. Así, un grupo de partidos que no suma el 10% de los ciudadanos en edad de elegir, designó a dedo más de las tres cuartas partes de los actuales diputados de la Asamblea Nacional, que,  agradecidos por los favores recibidos han actuado en su propio beneficio y en contra de la voluntad de quienes votaron por ellos, violentando el artículo 201  constitucional, que a la letra señala: “Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal”.

Con pesar debemos afirmar que los venezolanos no somos electores, sino simples votantes; que el Poder Electoral no reside en el pueblo, sino en el CNE y en las cúpulas podridas de los partidos políticos, y que los que se dicen opositores democráticos en poco se diferencian de su contraparte del PSUV. 

Ningún gobierno es perfecto. Una de las principales virtudes de la democracia, sin embargo, es que sus defectos son siempre visibles y en los procesos democráticos pueden señalarse y corregirse.” Henry David Thoreau. 

Escrito por: Dulce María Tosta
@DulceMTostaR 
29 julio 2020

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