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Turmero... 27 de noviembre de 2020... ¡Qué tiempos aquellos! // Dulce María Tosta

Hoy, 27 de noviembre de 2020, en ocasión de los 400 años de Turmero, me siento a reflexionar acerca de lo que fue mi niñez y adolescencia y me entristece ver como se han perdido nuestras costumbres y valores; me da nostalgia recordar los paseos por la plaza de mi pueblo, así lo llamábamos, ¡MI PUEBLO!, ahora, se le dice ciudad, municipio, parroquia, así, a secas, sin pasión. Unos paseaban en grupos de amigos y otros en familia, pero todos con un mismo fin: compartir gratos momentos, anécdotas y cuentos. Allí conseguíamos los  tradicionales puestos de dulces criollos, que vendían manjarete,  mazamorra, buñuelos de yuca, polvorosas, almidón, cortados, pan de horno, torta burrera, alfondoque, melcocha, naiboa,  entre otros.

Recuerdo también en diciembre las «Misas de Aguinaldo» a las 4 de la madrugada, donde asistíamos mis hermanas y yo junto a mi mamá, quien nos llevaba y al culminar la misa íbamos a comer arepitas dulces y tomar chocolate; nosotras no paseábamos alrededor de la plaza como nuestras amigas, tampoco llegamos a patinar, pero igualmente disfrutábamos de ese momento. Recuerdo las «Misas de Gallo» los 31 de diciembre, en la iglesia nos reuníamos  las  familias con las que compartíamos durante el año, todos vestidos de fiesta y felices por la ocasión.

De igual modo, recuerdo las «Fiestas Patronales de Turmero» que se han llevado a cabo los 2 de febrero. Días antes se efectuaba la elección de la reina y con ella y su corte se hacía el desfile inaugural, ahora se hace el primero de febrero. El 02 de febrero en la plaza se montaban exposiciones de obras pictóricas y artesanía y los puestos de ventas de dulces criollos lucían sus mejores tradiciones; no podía  faltar la máquina de algodón de azúcar; los juegos de tómbolas; la carrera de bicicletas, que pasaba frente a la iglesia a las 12 del mediodía. El acto central, antes y ahora, es la misa en honor a la Virgen de La Candelaria, nuestra patrona, ofrecida por el Obispo de Maracay, nuestro párroco y otros sacerdotes de parroquias vecinas y en la tarde sacaban la imagen en procesión y al termino, antes de entrar a la iglesia fuegos artificiales cubrían el cielo de Turmero, ante tal espectáculo adultos y niños aplaudían y vitoreaban ¡Viva la Virgen de Candelaria!, ¡Viva Turmero!  Para finalizar las jornadas esa misma noche se celebraba el baile de clausura que era con la orquesta Billo´s Caracas Boys.

Recuerdo las celebraciones por su aniversario los 27 de noviembre, que con el tiempo han venido perdiendo furor y que en este año, además,  han sido empañadas por el COVID-19. En aquellos tiempos celebrábamos un gran desfile y otras actividades en la plaza, como la venta de dulcería criolla, la máquina de algodón de azúcar, las exposiciones de obras pictóricas y artesanía, los juegos de tómbolas, entre otros.

En Semana Santa asistíamos a las procesiones hasta las 12 de la noche, que era cuando entraba la imagen del santo a la Iglesia, ahora llevan las imágenes en carrera y ya antes de las 9 de la noche están dentro para celebrar el cierre de la procesión y con no tantos feligreses como en aquellos tiempo. Este año ni siquiera las iglesias estuvieron abiertas al público por lo de la cuarentena. Recuerdo que en los puestos de dulces vendían mal de rabia, conservitas y besitos de coco y los conocidos lairenes que solo se veían en febrero, ahora se consiguen durante todo el año.

¡Qué tiempos aquellos! Nunca pensé que a mi edad todo sería tan diferente. Hoy día, no hay respeto por la gente, ni consideración con los ancianos, el vocabulario que utiliza la juventud, en su mayoría, es soez y muestran indiferencia hacia todas estas tradiciones y costumbres. De paso se ha generado una inseguridad enorme que no nos permite compartir como en esa época, ya esos momentos se han convertido en zozobra y en tragedias para las familias de ¡MI PUEBLO! Las estadísticas de muertes, a causa de esta inseguridad que se manejan en Venezuela son impresionantes y nadie escapa de ello. ¿Qué pasa Venezuela? Luchemos por recuperar nuestros valores, nuestras costumbres, hagámoslo por nuestras generaciones futuras.

Escrito por: Dulce María Tosta

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