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Para recordar a una cumpleañera desaparecida en cuerpo pero presente en cada una de las vidas de sus hijos, nietos, bisnietos, amigos; quiero recordar con una de sus piezas poéticas a mi Madre Adorada, Doña Antonia Barberii de Mirabal. Mi Madre muerta, pero viva en el afecto el recuerdo y la poesía.

De su pluma :...............

 

 

 

 

 

 

 

LA GARZA

María Antonia Barberii de Mirabal

Una inmensa agua gris, inmóvil, muerta
sobre un lúgubre estero tendida.
Espigas de juncos y boras cubierta.
Ni un árbol, ni una flor, todo sin vida, 
todo sin alma en la extensión desierta.

Un punto blanco sobre el agua muda,
se ve brillar en el confín lejano.
Es una Garza, inconsolable viuda
que emerge como lirio en el pantano.

Esa ave taciturna, ¿en que medita?
No ha levantado el ala un solo instante
y allí, parece una viva interrogante,
Interrogando a la bóveda infinita.

Ave triste, responde.
¿Alguna noche en que rasgaba el azul
del cielo con tu amante feliz,
haciendo alarde de blancura,
el cazador cobarde hirió de muerte
al dulce compañero?

¿O fue que al pié del Morichal frondoso
donde con él, soñabas y dormías
al recio empuje de huracán furioso,
sobre la seca hojarasca mustia y fría?

¿O fue que huyó el ingrato con otra compañera
y tú, cansada de esperarlo, 
amando como siempre, lo esperas sollozando.
Hoy perdida la fe, ya no lo esperas?

Dime ¿bajo la nada del cielo, alguna noche,
la tormenta impía arrasó con el juncal 
y tus blancos polluelos flotaron sobre el agua
corriente de la ancha sabana?

Al otro día llueve. Es tarde
y la Garza no se mueve.
Ella y el sol han muerto entre la fragua roja
de un triste atardecer sabanero.

Esta poesía fue escrita por Doña Antonia Barberii de Mirabal

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